En ocasiones se nos suele dificultar la tarea de rallar el queso, ingrediente fundamental en más de una de nuestras recetas, sobretodo cuando esta demasiado blando, ya que se suele desarmar o quedar pegado en el rallador.

Un buen consejo para estos casos es colocar el queso en el congelador alrededor de una hora antes de utilizarlo. Al retirarlo, este habrá quedado mas duro por el frío y podremos rallarlo sin problemas.

Para darle un toque diferente al queso rallado, se puede agregarle una pizca de pimienta molida, o mezclar varios tipos de queso a la vez.