Cómo desapegarnos de los objetos materiales

Desapego a las cosas materiales

"Estos jeans tienen una pequeña mancha de tinta en el bolsillo trasero, el ruedo algo gastado, un diente faltante en la cremallera... pero lo sigo usando, pues me encanta".

¿Quién no ha tenido uno de estos pensamientos sobre las cosas? Prendas de vestir, elementos decorativos, objetos y utensilios, incluso el carro y el tejado de la casa: a menudo conservamos objetos que ya han superado su ciclo natural, su utilidad y funcionalidad, y que ya deberían haber sido relegados por otros nuevos.

Y aunque suena algo natural y casi obvio, la verdad es que la mayoría de nosotros tenemos un cierto apego por una o varias cosas, objetos carentes de vida, y los conservamos sin más remedio que acomodarnos a su peor estado, por el desconsuelo que nos provoca siquiera la idea de desprendernos de ellos.

Desapego a las cosas, no a las personas

Con las personas nos puede pasar algo bastante similar: tenemos una amistad de la infancia que, luego de muchos años de compartir, se ha convertido en una persona tóxica en nuestras vidas. Pero no nos separamos de el o ella, sino que vamos aprendiendo a acomodarnos a la situación. Y aunque las "leyes" del bienestar nos dicen que no debemos tener esa clase de apegos, lo cierto es que se trata de una persona, y separarnos se nos hace duro y complicado.

Por otro lado, el apego a los objetos no nos causa preocupaciones ni menos. Nos quedamos con ese jarrón trisado porque nos recuerda a aquel ramo de flores que recibimos alguna vez; conservamos un coche que ya no funciona porque fue nuestra primera gran compra entrando a la edad adulta. Pero "esto", sin recibir otro nombre, es recolectar inutilidad: debemos aprender a desapegarnos de los objetos materiales.

Aprender a dar a las cosas su justo valor es sólo el primer paso. Debemos analizar si en verdad ese elemento sirve en nuestra vida, si cumple una función que otro elemento no puede reemplazar de manera alguna. Si tiene reemplazo, entonces no es imprescindible, claro está, y si tiene una utilidad pero nos trae más dolores de cabeza que aciertos, mayor razón aún para aprender a darle su justo y merecido adiós.

El recuerdo de los objetos

Si, es verdad: los objetos son mucho más que meros elementos. Son los trofeos, son las insignias que nos recuerdan al momento de su compra, a un momento especial, a una ocasión meritoria. Muchos de nosotros conservamos un periódico del día en el que nacieron nuestros hijos, sin mayor utilidad más que observarlo y recordar el momento.

Pero debes pensarlo desde otro punto de vista: si no tuvieses ese periódico... ¿crees que no recordarías el momento especial al que conmemora?

Los elementos son objetos carentes de energías propias, que usamos como excusa para tener nexos visibles con momentos especiales. Pero los recuerdos habitan en nuestra mente, y no en un elemento. Por eso, aprender a deshacernos de los objetos sin uso ni utilidad es una manera de priorizar nuestros recuerdos en la mente y de dejar el espacio vacío para la llegada de otros elementos con mayores y mejores usos... que, cuando cumplan su ciclo, dejarán el espacio para otros tantos.

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