Cómo Planificar para el Futuro

¿Dónde te ves en 5 años? ¿Y en 10?. Prepárate para llegar allí donde quieres, con estos consejos para planificar metas.

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Planificar metas para el futuro es una manera efectiva de administrar tus recursos, saber qué debes hacer y cómo hacerlo.

Tips para Planificar Metas

En muchas ocasiones comprendemos la importancia de planificar para el futuro algún tiempo después del momento en el necesitábamos hacerlo. O quizás, pensamos que ya somos demasiado mayores para pensar en lo que vendrá. ¡Pero no es así!

En cualquier etapa de tu vida puedes planificar y saber así qué acciones necesitas comenzar, y qué previsiones debes tomar para estar mejor preparado.

Pensar es el primer paso

De nada nos vale contar con las principales herramientas de planificación sin antes decidir dónde queremos llegar. Y aunque parezca simple, es quizás un poco más complejo, y la acción más importante para la planificación.

La planificación debería distinguirse en metas para cada categoría o área de nuestra vida, siendo estas particulares a cada persona. Puede ser que tus categorías sean tu trabajo, tu situación familiar o sentimental, tu nivel deportivo, tus capacidades académicas o lo que fuera. Entonces piensa, para cada “categoría”, qué es lo que quieres lograr, y en qué plazo vas a hacerlo (o te gustaría haberlo cumplido, por decirlo más específicamente).

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Es mejor hacer tu plan en papel y por escrito: le darás más emoción, y te llevará más tiempo hacerlo, mentalizándote aún más para la meta.

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Recuerda: una meta para cada categoría, en un plazo definido. Son tres componentes que se apoyan unos sobre otros, y que se validan entre sí. De nada sirve proponerte llegar a ser gerente en tu trabajo sin antes definir un tiempo estimado. Cuando ya sepas estos tres conceptos podrás analizar el paso a paso, las sub-metas y lo que debes cumplir antes de lograrlo.

Es un plan, no una certeza

Es importante comprender que la planificación es un plano, una ruta que trazamos hoy para ir recorriéndola con el tiempo. No es una cura mágica, no llegarás a la meta con sólo desearlo, y no te acercarás a tu destino sin antes transitar ese sendero.

Por otro lado, comprende que también influyen otros factores ajenos a tu control. Vale decir: lo que hacemos con estos pasos para la planificación es marcar en nuestro mapa una ruta a tomar, pero a sabiendas de que pueden haber obstáculos, puentes, túneles, desviaciones y rutas alternativas, por decirlo de un modo. Contar con nuestra hoja de ruta es lo que nos ayuda a saber qué caminos ir tomando, adecuando nuestras realidades a los sucesos de la vida diaria.

Pasos de Planificación para el futuro

Sigue estas recomendaciones paso a paso, ajustándolas a tu realidad personal:

1. Define cuál es tu meta deseada para una categoría específica en tu vida (por ejemplo: “ser gerente en mi trabajo”).

2. Establece la fecha límite para lograrlo (“ser gerente en 10 años”).

3. Conoce cuál es la mejor metodología para lograrlo, qué pasos previos debes dar y cuáles son sus propios tiempos para cada uno (“en 2 años de Cadete podré ascender a Oficinista, en 2 años de Oficinista podré ser Encargado, en 2 años de Encargado seré Sub-gerente, y en 2 años de Sub-gerente puedo solicitar el ascenso a Gerente, lo que me deja 2 años más para demoras y eventualidades”).

4. Conoce los recursos, capacidades y logros que debes cumplir para cada paso (“Para pasar de ser Cadete a ser Oficinista necesito cumplir con 1500 horas efectivas por año – eso indica que debo trabajar 6 horas diarias durante 125 días laborales por cada uno de esos dos años que tengo disponibles, es decir que puedo sumar aún más horas para proyectarme mejor al momento de pedir el ascenso, o para acortar ese tiempo si se puede”).

Apunta tu plan claramente, paso a paso y con tantos detalles como puedas. Hazlo en un cuaderno, a mano, para personalizar aún más esta planificación, y si prefieres guárdalo donde nadie más pueda verlo.

Al menos una vez por mes evalúa tu meta y registra tus avances. Así, podrás llevar un mejor control de tus acciones en relación a esa meta específica, y sabrás también cuando tus condiciones de vida hayan cambiado, pudiendo ajustar tu nueva meta deseada a tu plan, o sabiendo si necesitas crear uno nuevo.

Finalmente, asegúrate de hacer algo cada semana, y cada día si puedes, para acercarte más a la meta. No importa si es algo grande o pequeño: lo importante es que tengas en mente tu objetivo, y que nunca dejes de avanzar, ya sea a pasos agigantados o dando pequeños pasitos de bebé. La planificación de metas para el futuro es un comprimido diario que te mantendrá enfocado en el objetivo, acercándote cada día un poco más a la meta.

Escrito por: Eugenia