Porqué hay que mejorar nuestra energía espiritual

Nuestro ser físico es reflejo de nuestro ser espiritual. "En cuerpo sano, mente sana" es el proverbio más explícito de ello: debemos cuidar de nuestro cuerpo, para complementar una mentalidad y una espiritualidad con energías y optimismo de sobra.

Lo mismo sucede a la inversa. Si nos sentimos bien, nos vemos bien. Si nos gusta la ropa que llevamos puesta, seguramente nos sentará de maravillas. Pues es momento de hacer el recorrido a la inversa: mejorar nuestro aspecto y cuerpo para renovar nuestra energía espiritual.

Nuestro ser físico es reflejo de nuestro ser espiritual. "en cuerpo sano, mente sana".

Ejercicios para ayudar la energía espiritual

  • Así, y ya que "tu cuerpo es tu templo", debes procurar una alimentación saludable y adecuada, una rutina regular de ejercicios a tu medida, y una buena cuota de hidratación diaria. Consume vegetales y frutas frescas, en lo posible sin cocción, y acompaña con dosis saludables de proteínas. Que no falte el agua y las infusiones en tu dieta diaria.
  • Si te place, realiza algún deporte o rutina de ejercicios. Si tu excusa es la falta de tiempo, igualmente puedes hacer actividad física sin modificar la rutina diaria. Simplemente prioriza el movimiento corporal en situaciones cotidianas: ve a pie a hacer compras, sube y baja por la escalera en lugar de tomar el ascensor, y muévete cuanto puedas. Recuerda utilizar calzado apropiado, para evitar causar daños en tus piernas y pies.
  • También hay otras acciones que podemos emplear para mejorar la energía espiritual desde lo físico, como la meditación, las rutinas de relajación y el Yoga, así como los ejercicios de Pilates y algunas otras disciplinas. Estos son complementos perfectos para nuestro bienestar. Lo mejor es que puedes realizarlos a tu gusto y ritmo, incluso dentro de tu propio hogar.
  • Otras formas de movimiento y contracción muscular son adecuados para tu salud y bienestar. Baila cuanto quieras, creando coreografías o imitando las de las estrellas. Canta a los gritos aunque sea en la ducha, y ríe todas las veces que puedas, con la boca bien abierta. El sexo y la intimidad estimulan la respiración y, con ella, la mejor circulación sanguínea.
  • La naturaleza nos conecta con nuestro ser interior y renueva la energía espiritual. Aprovecha el sol y el aire libre, así como la iluminación natural. El encierro se refleja en nuestro ser corporal y en nuestro ser anímico. En cambio, compartir con la naturaleza y el aire libre mejora tu estado de ánimo, y además, te permite una mejor fijación de ciertas vitaminas y nutrientes. Sal a pasear cuando puedas, o aprovecha el horario del almuerzo para estar al aire libre, en una plaza, un parque, un balcón o donde puedas. Siempre usa protección solar mediante productos y sombrillas, sombreros y ropa adecuada.
  • Finalmente: disfruta. Ese es el mejor de los consejos. Disfrutar de lo que sea que hagas renovará tu energía espiritual. Además, aprovecha la compañía de quienes te rodean, o de los paisajes que puedas apreciar, aunque sea por la ventanilla del tren, de camino al trabajo.