Si eres mama y ama de casa, no te olvides de ser mujer

Algunas mamás se cargan a sus espaldas todas las tareas del hogar, haciendo que el resto de la familia se vuelva dependiente. El resultado: una esclava en casa.

Tips para dedicarte tiempo a ti misma cuando eres mamá

Esposa, mamá y mujer

Abrir los ojos pensando en preparar el desayuno, vestir a los niños, llevarlos a la escuela, enviar al marido al trabajo con su bolsa de almuerzo, ir a hacer los trámites, las compras, los pendientes, y ya llegó la hora de preparar la cena. El día pasó de largo, y sólo tienes deseos de ir a dormir, sin quitarte primero el maquillaje, y si es que tuviste tiempo de ponértelo.

Basta. Ser esposa y mamá no significa de manera alguna que debas dejar de ser persona, y de ser mujer.

Tiempo para todo

Si planificas tus acciones y preparas de antemano lo que puedas, entonces ganarás valioso tiempo por las mañanas. Deja la mesa del desayuno servida, los panes ya rebanados y listos para tostar dentro de una bolsa, y la ropa de los niños en una percha, en su habitación.

No hagas que tus niños sean dependientes de ti para todo. Enséñales a vestirse solos, al menos sus calcetines, playeras o las prendas más simples. Papá, por su parte, puede colaborar en la planificación de su propio menú, creando quizás una lista de lo que comerá en la semana para facilitar la tarea de cocinarlas y dejarlas en la nevera. Lo mismo puede aplicarse a la merienda de los niños.

Hay quienes hacen absolutamente todo en el hogar, sin enseñar a los pequeños más que a ser completamente ignorantes de las tareas domésticas. Cuando mamá se ausenta, nadie sabe siquiera dónde se guardan los vasos y el agua. Enseña a toda la familia a que, antes de acostarse a dormir, dejen la ropa sucia en el cesto y los juguetes y pertenencias ordenadas. Así no tendrás que ponerlas en su lugar por la mañana, y será una valiosa enseñanza de orden y cuidado para todos los demás.

Primero lo primero: cuida de ti misma

Comienza el día como mujer, y luego entra en modalidad de “mamá”. Si quieres, pon tu despertador 5 minutos antes. No hará diferencia en tu descanso, y te regalará 5 minutos de paz antes del despertar del resto de la familia, lo suficiente para ir al sanitario, asearte y maquillarte a placer. Nunca salgas de casa sin algo de adorno en tu cuerpo: puede ser maquillaje simple (sombra de ojos, rimmel o máscara y labial, al menos), o bien ropa con pañoletas, collares, cintos, botas o algún detalle especial en accesorios, e incluso tus uñas arregladas como de salón. Esto te recordará cada día de lo bien que nos sentimos cuando hacemos algo por nosotras mismas, algo que haga a nuestra belleza corporal y que, en definitiva, sea para nuestros propios ojos.

Una vez por semana, al menos, dedica una a dos horas para ti. Sólo para ti. Sal a pasear, practica tu deporte o ejercicio, sal de compras con tu madre o ve a tomar el té con amigas. Esto se suma a las demás reuniones que puedas tener a lo largo de la semana. Simplemente se trata de determinar sólo 2 horas a la semana a recordarte a ti misma que eres una persona. Si sólo vives como mamá, una vez que los hijos se marchen a la Universidad o a comenzar sus vidas deberás volver a conocerte y configurarte. En cambio, si mantienes tu tiempo libre sólo para ti, la transición será mucho más simple, y enseñará también a los demás miembros de la familia a valerse por ellos mismos… al menos dos horas por semana.

"No hagas que tus niños sean dependientes de ti para todo. Enséñales a vestirse solos, al menos las prendas más simples."

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"Una vez por semana, al menos, dedica una a dos horas para ti. Sólo para ti."