¿Cómo es la relación del padre con su hija cuando es niña?

La hija adora a su padre ya que para ella es el primer hombre de su vida. La relación será de adoración absoluta los primeros años, para ir decayendo llegada la adolescencia.

La relación entre padre e hija en sus primeros años

La relación padre e hija en sus primeros años

Cuando es niña, la hija mujer adora a su papá, pero, cuando llega a la adolescencia, la relación comienza a tornarse complicada, y a veces, hasta se vuelve insoportable. El lazo que une “padre e hija” es, muchas veces, un enigma.

Desde su nacimiento, la hija evoluciona en un universo femenino, todas las personas que la rodean son mujeres, menos papá, el primer hombre de su vida.

El famoso complejo de Edipo, que aparece alrededor de los tres años, se manifiesta en las niñas como un amor incondicional por su padre.

El padre, la hija, la mamá y los límites

La hija adora a su padre en los primeros años, y enseguida comienza a probar con él su irresistible poder de seducción y hace todo lo posible por encantarlo. Con este objetivo, es necesario apartar a mamá.

Si eres madre y te encuentras en esta etapa, debes saber que todos los males del mundo recaerán sobre ti, serás la culpable de todas las frustraciones, pero no debes responder a las provocaciones de tu hija (a pesar de que en algunas ocasiones son francamente intolerables) porque ella no tiene ninguna conciencia de esta situación.

Por su parte, el papá no debe prestarse al juego y debe valorizarte cuanto pueda, porque no es cuestión de olvidarte y excluirte de la relación.

Papá es un verdadero héroe, adulado, adorado, es el mejor papá del mundo y nadie podrá negárselo a su hija mujer. Pero, el papá debe poner límites a los impulsos amorosos de su hija (propios de una enamorada) a pesar del disgusto que la hija pueda experimentar.

Padre e hija llegan a la adolescencia

Al ir creciendo, las niñas continúan adorando estar con papá y no pierden oportunidad de compartir todo con ellos, pero, este amor incondicional va disminuyendo progresivamente a medida que se acercan a la adolescencia.

Por el lado de los papás, muchas veces reivindican su derecho a adorar a sus hijos varones; eso es bueno ya que los hijos necesitan las dos figuras para crecer armoniosamente, para construir su personalidad, y porque un papá que sostiene y fortalece ayuda a constituir la propia personalidad del hijo. Pero, papá debe ayudar a sus hijos a confiar en los demás y en si mismos, a expandirse y a relacionarse socialmente.

Esto es muy importante también con las hijas mujeres, ya que los papás amorosos tienden a fomentar más la autonomía de los hijos varones que la de las mujeres.

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