Cómo Enseñar a los Niños a No Tocar los Adornos

Cómo enseñarle a los niños a no tocar los adornos

Tener un aparador o una mesa de exhibición llena de valiosos (¡y frágiles!) recuerdos no es una exclusividad de las personas sin niños en la casa. Incluso si sueles recibir de visita a sobrinos, nietos y pequeños amiguitos, puedes lucir tus decoraciones tan fácilmente como si estuviesen detrás de un cristal protector, si sólo les enseñas a no tocarlas. Pero, ¿cómo hacerlo?

Evita que el adorno sea 'prohibido'

Una de las mayores delicias infantiles es sucumbir a lo prohibido. Tocar eso que no se debe, dibujar en ese lugar donde le hemos dicho que no deben hacerlo. Por eso, el primer paso es quitar esa etiqueta de "intocable" y dejarlos al alcance, pero explicando el por qué de no tocarlos.

Si los niños tienen ya dos o más años de edad, pueden estar familiarizados con el concepto de la fragilidad del vidrio. Una buena manera de incentivarlos a no tocar los adornos es decirles que son de vidrio (aunque no lo sean, claro), para que teman romperlos si los tocan.

Otra buena manera de lograrlo es invitarlos a que señalen eso que quieren ver, para que un adulto se los enseñe y les permita tocarlo. A menudo los niños buscan identificar las texturas, temperaturas y detalles táctiles de los adornos, lo que causa que los tomen y –potencialmente- los rompan. Por eso, cuando hay un adulto dispuesto a asir el elemento con seguridad para que el niño lo explore, se debe aprovechar esta oportunidad.

Cuidado con adornos pequeños

Los bebés y niños menores a dos años suelen explorar con sus manos, pero también con sus bocas. Los adornos pequeños y de colores llamativos son una invitación al desastre: procura mantener estos elementos en altura o dentro de una vitrina, para evitar accidentes. Los adornos frágiles también deberían quedar fuera de su alcance, pues aún son demasiado pequeños para explicarles el por qué de no tocarlos.

Demuestra qué pasa si los adornos se rompen

Hay muchas técnicas simples que puedes implementar para evitar que los niños toquen los adornos, y una de ellas es romper algo, o propiciar su ruptura tú mismo.

Compra un elemento decorativo económico y colócalo al alcance de los pequeños. Si ellos desobedecen la orden de no tocarlos y lo rompen, podrás demostrar a claras luces el por qué de no hacerlo. Por otro lado, empujar suavemente el elemento al piso para que los niños lo encuentren roto en el suelo será también una buena demostración de tu punto.

Finalmente, lo mejor es siempre el diálogo. Explícale a los niños por qué no deben de tocar los adornos, debido a su fragilidad o por ser potencialmente peligrosos. En lugar de regañarlos cuando ya lo hayan hecho, procura enseñarles desde antes de que suceda. El aprendizaje, cuando se realiza por medio del diálogo y la comprensión, es definitivo, a diferencia del regaño.

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