Cómo evitar el fanatismo deportivo

Los males del fanatismo deportivo

El fanatismo o devoción obsesiva hacia una figura deportiva - normalmente un equipo -, es muy común hoy en día, y en muchas ocasiones llega a resultar hasta peligroso. Y no obstante, si nos paramos a pensarlo bien, no tiene mucho sentido defender a muerte a jugadores o personas que ganan cien veces más que tú y que, de hecho, ni te conocen.

Y si lo pensamos desde el lado de un club, ¿qué sentido tiene relegar nuestro estado de ánimo a un simple resultado deportivo, o alegrarnos o entristecernos cuando no hubo mérito alguno de nuestra parte?

Parémonos a pensar mejor algunos casos y veamos de qué forma puedes evitar caer en el peligroso fanatismo deportivo.

¿Tu nivel de fanatismo te hace daño?

Puedes seguir a tu equipo de fútbol preferido porque te identificas con él, porque tiene mejores jugadores, porque te gusta su estilo, etc., y principalmente, porque te hace pasar buenos momentos de ocio admirando sus partidos. Pero, ¿realmente lo disfrutas o lo padeces?

También puede ocurrir que cuando tu equipo pierda te sientas mal, o que en lugar de disfrutar del espectáculo te la pases gritando, insultando y sufriendo hasta el último minuto.

Pero cuidado, que también hay un extremo aún mayor, y es ese típico fanático capaz de llegar a las manos para defender a "su" equipo, que después de perder le cuesta dormir bien, o que da prioridad absoluta a ver cualquier partido, incluso por encima de su salud o su familia.

Si eres de los que siguen a un deportista o equipo y puedes hablar sobre ello sin alterarte, aceptas bromas, si no te cuesta conciliar el sueño cuando pierden, o si en definitiva, te lo tomas como un simple "hobby" más, no hay motivo para preocuparte: no eres fanático, pero nunca está de más reflexionar y pensar hasta qué punto disfrutas del juego.

Tomar conciencia sobre el fanatismo

La mayoría de personas que sufren fanatismo nunca se han detenido a pensar las ventajas y desventajas que ello les ofrece. Pero reflexiona por un momento: ¿qué ganas tú?. Buenos momentos de ocio, euforia, una subida de adrenalina, nada más.

En cambio, si estás obsesionado con un deporte, cada vez que tu equipo pierde es un calvario, hasta el punto de discutir acaloradamente con otras personas o impedirte descansar bien. Incluso tu familia puede verse resentida por tu desmesurada afición: riñas con la pareja, dejar de realizar actividades con los niños por atender a partidos, mal humor, etc. De hecho, cada año hay decenas de muertos por enfrentamientos entre aficionados, principalmente de fútbol, deporte que más fanatismos origina.

Cómo dejar el fanatismo deportivo

Muy bien, pero, ¿cómo hago para no pensar en el fanatismo?

Mentalízate, es lo único que puedes hacer. Apóyate de familiares y amigos, pregúntales a ver si también piensan que te tomas el deporte demasiado en serio, pídeles ayuda si así es, realiza otras actividades, evita discusiones absurdas, despeja tu mente, especialmente antes de un partido importante. Prueba a seguir otros deportes, aunque parezca contradictorio, si sigues más de una actividad te será más difícil centrarte en una sola, y por ende, no debería obsesionarte tanto.

Sé consciente, despierta, analiza hasta qué punto eso que crees un disfrute realmente lo es, piensa si ese sentido de pertenencia te lleva a algún lado, si te aporta beneficios para tu vida de forma directa. Reflexiona y deja de lado esa obsesión por ser esclavo de algo que escapa completamente de tus manos.

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