¿Qué hacer ante el aburrimiento de nuestros hijos?

Un análisis sobre esos momentos en que nuestro hijo dice estar aburrido.

Aburrirse, estigma de la sociedad actual

El aburrimiento de nuestros hijos

El aburrimiento muchas veces es despreciado, es una experiencia inherente a la vida que ahora vemos tratada casi con horror, porque es raramente comprendida.

No es la ausencia de una actividad lo que genera aburrimiento. Lo que crea el aburrimiento es la falta de una relación, el rechazo de los otros, el abandono.

¿Qué hacer ante el aburrimiento de nuestros hijos?
El aburrimiento es un motor que se pone en marcha a partir del momento en que se reconoce e identifica ese estado de ánimo.

Como madre debes entender hasta qué punto el aburrimiento es nocivo; sólo cuando se encierra en la depresión, la melancolía o el aturdimiento, y esos estados de ánimo patológicos no pueden ser reconocidos. La peor de las tristezas es aquella que no puede registrarse, la que te deja solo frente a ella.

Paradójicamente, el aburrimiento es un motor que se pone en marcha a partir del momento en que se reconoce e identifica ese estado de ánimo, y es lo que le permite a tu hijo escapar de la tristeza.

Como madre es posible que te preocupe que tu hijo se aburra, tienes miedo que el aburrimiento sea la antesala del ocio y la pereza, sin embargo, es todo lo contrario.

Si respetas a tu hijo en sus ritmos y tiempos cuando te dice que se aburre, que no sabe qué hacer, puedes responderle que simplemente "No haga nada", explicándole que "No hacer nada" a veces está bien y es hasta necesario.

Frente a esa declaración es probable que tu hijo no haga nada, o simplemente busque solo una actividad que le plazca. Si tu hijo no conoce el aburrimiento, difícilmente sea, más tarde, capaz de crear.

La educación actual pone un énfasis excesivo en la autonomía del niño. Tu hijo debe ser autónomo e independiente lo antes posible -lamentablemente muchas mamás compiten en ese campo creyendo que es un mandato social adecuado- y deben tener una agenda completa cada vez más jóvenes.

El riesgo más importante de este concepto educativo es que tu hijo, simplemente, se sienta abandonado a su suerte.

Queremos a nuestros hijos activos y grandes demasiado rápido, algunos son lisa y llanamente privados de su infancia, con todas las alegrías, despreocupaciones, juegos y placeres de esa etapa de la vida.

Estar súper ocupados no nos libera del aburrimiento y a tu hijo le roba la capacidad creativa.

'