Cómo puedes ayudar a tu hijo si sufre del maltrato de sus compañeros

El maltrato entre compañeros de escuela es un hecho que se ha dado a lo largo de la historia, pero en la actualidad se ha recrudecido. Si tu hijo sufre de abuso escolar, no debes ser indiferente a la situación.

Cómo enfrentar el abuso escolar

Abuso escolar: ¿tu hijo la sufre?

Los agravios varían según las latitudes, pero conservan la misma violencia verbal y física que muchos niños sufren a diario en sus escuelas por parte de otros compañeros.

El rechazo y el sufrimiento hacen que la escuela se convierta en un verdadero infierno, y si tu hijo la sufre, debes saber, sin importar la edad que tenga, que no puede superar esta situación sin tu ayuda.

El abuso escolar se hace presente día a día. Cómo puedes ayudar a tu hijo si sufre del maltrato de sus compañeros.
Si la maestra organiza grupos de trabajo, muchos niños abusados suelen padecer el murmullo de protesta de compañeros que no quieren trabajar con él.

El recreo suele ser un verdadero calvario para aquellos niños, generalmente, de talla más pequeña, tímidos, emotivos; ellos son el blanco de las bromas de sus compañeros. A veces también la sufren en clase, cuando la maestra organiza grupos de trabajo y se escucha el murmullo de protesta porque algunos no quieren trabajar con él.

Absolutamente desvalorizado, llega un momento en que tu hijo, si sufre esta situación, no encuentra más el camino de la integración.

Debes tener en cuenta que este fenómeno mundial ha recrudecido en los últimos años, involucrando incluso a las niñas, que antes no conocían el abuso de sus pares, y que en casos extremos ha conducido a muchos adolescentes a la agresión exógena (disparando sobre sus compañeros) o a la agresión endógena (atentando contra su propia vida).

Cambiar a tu hijo de escuela, ¿es la solución?

Cambiar a tu hijo de escuela puede ser una solución si los docentes no quieren tomar cartas en el asunto, no quieren ver el problema, o no están capacitados para hacerlo, porque ellos mismos están desbordados por un clima de beligerancia desmadrado.

Pero, si tu hijo tiene problemas de desvalorización profunda y dificultades para integrarse socialmente, aunque lo cambies a una escuela con una población menos violenta, en realidad no resolverás el problema de base.

Tu hijo ya es un animal herido, y como toda víctima, necesita ser curado, rehabilitado. Muchas veces, cambiarlo de escuela lo humilla aún más, y por otra parte, los victimarios, los abusadores, no reciben ninguna penalidad e interpretan esta partida como una victoria. Para unos y para otros la película sigue repitiéndose.

Es posible que tu hijo vuelva a ser el chivo expiatorio en la nueva escuela y que los abusadores sigan abusando de otro niño.

Para muchos psicólogos, cambiar al niño de escuela también es una manera de creer que el problema son los otros, y lo que debes hacer es ayudar a tu hijo (con la asistencia de un profesional) para que no refuerce un sentimiento de "víctima". Si la culpa sólo es de los demás, entonces no habría nada para modificar en su modo de relacionarse socialmente y volverá a encontrarse, más tarde, en la misma dinámica, es decir, sufriendo abusos de parte de las demás personas.

Reunir a los actores para solucionar el abuso escolar

Si la solución al problema no es sacar a tu hijo de ese lugar de maltrato, una de las estrategias puede ser, si los maestros perciben la situación, confrontar a todos los actores: víctima, victimarios y espectadores.

Se ha magnificado el rol de víctimas y de victimarios, y para muchos durante mucho tiempo (maestros y psicólogos), lo importante era la víctima y todas las miradas recaían sobre ellos: "la víctima debe aprender a defenderse", "la víctima llevará consigo el estigma de abusado", etc. mientras que otros, también adultos y profesionales que conviven con niños abusados y abusadores, han visto en los abusadores los monstruos de la situación.  En realidad, en la mayoría de los casos, ni unos ni otros son conscientes de la magnitud ni la gravedad de sus respectivas conductas.

Si puedes convocar a todos los actores, hablando claramente con las autoridades escolares y con el apoyo y la presencia de profesionales (psicólogos, pedagogos), puedes reunirlos para que, sobre todo los testigos, expresen sus sentimientos; de esta manera tienes muchas posibilidades de revertir la situación.

Muchas veces, estas reuniones exponen con crudeza una realidad del cuerpo docente y son ellos los únicos que deben realizar un verdadero y concienzudo "mea culpa" antes de estigmatizar a víctimas y victimarios.

Tanto unos como otros, aunque tu hijo ocupe el lugar de víctima, necesitan rehabilitarse para construir una vida social más sana. El cuerpo docente debe implicarse, aunque seguramente pensarás que tu hijo concurre a una escuela pública y que los maestros están superados por una realidad escolar para los que no fueron preparados.

Prueba, siempre tienes tiempo de trasladar a tu hijo a una escuela más pequeña, donde haya un mayor control de parte de los maestros tanto en los recreos como en las adyacencias del establecimiento.

Reafirmar la personalidad del niño

Por último, piensa que si tu hijo ya es adolescente, un trabajo de reafirmación de su personalidad es absolutamente necesario para que pueda seguir madurando con una autoestima saludable.

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Si tu hijo es introvertido, discreto, tímido, taciturno, y no logra encontrar su lugar, debes ayudarlo a reconstruir la confianza en si mismo y su potencialidad (pequeños logros, pequeños éxitos, desafíos superados en actividades extraescolares, en actividades deportivas o artísticas) para sentir que posee valor. Nunca seas indiferente a una situación de abuso escolar, así no se hacen “más hombres”.