Cómo lavar la ropa a mano

Consejos para lavar la ropa a mano

Hay ropa que, debido a la delicadeza de sus materiales y confección, requiere de un lavado a mano y no en el conveniente lavarropas.

Las técnicas son diversas, de acuerdo a la suciedad existente y a las condiciones particulares de cada prenda. Por eso, y para que puedas tener todo tu guardarropas impecable, te recomendamos estos consejos de lavado a mano.

Preparando el lavado a mano

Para lavar a mano es conveniente hacerlo con ropa vieja, que no te importe descolorar, pues es probable que la "ensucies" con el agua jabonosa, y esto puede dejar manchas blanquecinas.

En primer lugar, separa de la tanda las prendas que requieran de este tipo de lavado, y divídelas también por colores. Comenzaremos por las más claras, en especial si quieres reutilizar el agua de lavado.
Prepara también una palangana, balde o fregadera con agua fría o apenas tibia, nunca caliente. Ten lista la ropa, quitando el contenido de los bolsillos, broches, cintos y adornos innecesarios para esta acción, y lee la etiqueta antes de comenzar, para saber si hubiera condiciones particulares que debas observar.

Agrega al agua el jabón líquido para prendas delicadas, o bien para ropa de bebé. Estos son efectivos en el lavado frío, cuidan de las telas y tejidos, y los dejan con un delicioso aroma. No uses demasiado: una cucharada en una palangana de agua será suficiente. Para ropas con más suciedad, disuelve una cucharadita de jabón blanco rallado (puedes disolverlo en una taza de agua caliente y luego mezclar con el agua fría).

Lavando la ropa a mano

Ya listo todo, sumerge las prendas sin más. Recuerda colocar todas las blancas juntas, luego las amarillas, las anaranjadas, las rosadas, las rojas, y por último las oscuras, para prevenir el contagio de colores. Al sumergirlas, ve presionando con los dedos, para poder activar los limpiadores en toda la superficie de la ropa.

Luego, comienza a removerla dentro del agua, haciéndola girar y volteándola de abajo hacia arriba, con igual fin. Deja que la ropa quede en este remojo jabonoso por no menos de 30 minutos, moviéndola cada tanto para evitar que el detergente se asiente en puntos específicos por demasiado tiempo.

El siguiente paso es retirar las prendas del agua y, en la misma palangana o en otro contenedor (el fregadero, la tina), ve sumergiéndola en agua limpia y apenas tibia para enjuagarla. Hazlo varias veces, renovando el agua si fuera necesario, para quitar todo el producto.

Por último, retira del agua, escurriendo a presión con las manos, y coloca extendida sobre una toalla para doblar o enrollar, y así quitar aún más humedad.

Dependiendo de la confección de la prenda podrás secarla tendida sobre una toalla o al sol, colocándola en perchas para prevenir la formación de arrugas existentes. Los colores te dirán si puede ser secada al sol directo o a la sombra, sin retirarla de allí hasta que no esté completamente seca y lista para planchar o volver a usar.

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