Cómo manejar la falta de autoestima, los caprichos y frutraciones de los niños

A partir de los 7 años, el niño comienza a demostrar la confianza en si mismo, y mucho tienen que ver nuestra actitud frente a sus caprichos y frustraciones.

El niño y sus frustraciones

El niño y sus frustraciones

Las pequeñas "deudas" de la educación infantil son el control de las emociones, la falta de confianza en si mismo y rendimiento escolar.

Seguramente te resultará un poco penoso, como nos sucede a muchas mamás, ver como se manifiestan los pequeños en público. El aprendizaje del control de las emociones sigue siendo para las mamás del siglo XXI, una materia pendiente.

Cómo manejar la falta de autoestima, los caprichos y frutraciones de los niños
La confianza del niño en si mismo se manifiesta, fundamentalmente, cuando comienzan las responsabilidades escolares.

Ver niños pequeños (y a veces no tanto) con crisis de cólera y de caprichos en espacios públicos, es un espectáculo que pocas veces te habrá pasado desapercibido, y más lamentable aún es haber visto cómo se acercan muchas personas para saber qué sucede y darle consejos a la mamá para sobrellevar la situación. Estas situaciones realmente contaminan la relación entre la mamá y su hijo.

La razón más importante por la que debes educar a tus hijos en el control de sus frustraciones es la de poder convivir con ellos en armonía, no se trata de autoritarismo. Los límites que no sepas inculcar como mamá (y papá), los pondrán desde el exterior de manera más agresiva y, muchas veces, violenta.

La falta de confianza del niño en si mismo se manifiesta, fundamentalmente, a partir de los 7 años, cuando comienzan las responsabilidades escolares y sociales. Para muchos psicólogos, el origen de este trastorno es el maltrato y el abuso producido por los padres o el entorno, que someten al niño con abuso de autoridad o irrespetando su individualidad. Alternar de manera pendular afecto y agravios confunde al niño quien, en general, termina por quebrarse para no perder el afecto de los padres. Agredir al niño no sólo es violencia explícita (física o verbal), culpabilizarlo por no cumplir las expectativas también es agresión.

La falta de autoestima no siempre se manifiesta por retraimiento, muchas veces es todo lo contrario; se manifiesta con abuso hacia otros niños, agresividad o mala educación.

El rendimiento escolar se manifiesta por fracaso o por la importancia excesiva que le otorgan muchos niños a las notas sobresalientes, y ellos mismos se presionan en demasía.

Si mantienes una buena comunicación con tus hijos, ellos sabrán conciliar vida escolar y vida social, alejándose de los extremos.

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