Cómo tomar el pulso y controlar el ritmo cardíaco

Cómo tomar el pulso y controlar el ritmo cardíaco

Cómo tomar el pulso y controlar el ritmo cardíaco

Estos indices son importantes para determinar el estado cardíaco de una persona. Veamos como tomar el pulso para llevar un control del ritmo cardíaco.

Valores de referencia al tomar el pulso

El pulso y el ritmo cardíaco son índices básicos de la salud y el bienestar de una persona. Aunque lo más adecuado es tomarlo con un artefacto técnico específico, podemos usar nuestras propias manos para hacer un control básico de estos índices a alguien, e incluso a nosotros mismos.

"Si al tomar el pulso, detectáramos alguna anormalidad, debemos solicitar ayuda profesional de manera inmediata, dejando a los médicos y especialistas realizar cualquier maniobra de salvataje necesaria y apropiada."

Ante todo, tenemos que tener valores de referencia. En cuanto a las pulsaciones por minuto (es la cantidad de veces que late nuestro corazón), se consideran valores normales los siguientes:

  • Bebés menores a un año: de 130 a 140 pulsaciones por minuto.
  • Niños pequeños: 80 a 100 pulsaciones por minuto.
  • Adolescentes, jóvenes y adultos: 70 a 80 pulsaciones por minuto.
  • Ancianos: Alrededor de 60 pulsaciones por minuto.

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Cómo tomar el pulso y controlar el ritmo cardíaco

  • La forma más sencilla de llegar a esta cuenta es utilizar nuestro reloj de pulsera. Tomaremos las pulsaciones durante 15 segundos, sintiendo los latidos del corazón ya sea con el oído, con los dedos sobre las muñecas, el cuello, o de la manera que creamos más apropiada. Luego, multiplicaremos la cifra obtenida por 4, para totalizar las pulsaciones en un minuto. Tomamos esta referencia ya que será más sencillo observar el segundero de reloj recorrer un cuarto de la superficie, que ver relojes con números que pueden confundirnos con la cuenta que estamos llevando.
  • Para tomar el pulso podemos usar nuestras manos. Utilizaremos los dedos índice, medio y anular para hacerlo. Apoyaremos los dedos con firmeza, aunque sin apretar, por sobre el interior de la muñeca de la persona (ver imagen adjunta), buscando e intentando hallar las pulsaciones. Si no podemos, colocaremos estos dedos en el lado del cuello, casi por debajo de la papada, y de no lograr hallarlo, apoyaremos la cabeza sobre su pecho, utilizando entonces nuestro oído.
  • Estas son técnicas básicas para corroborar el estado de salud primario de una persona. Si detectáramos alguna anormalidad, debemos solicitar ayuda profesional de manera inmediata, dejando a los médicos y especialistas realizar cualquier maniobra de salvataje necesaria y apropiada. En ningún caso administraremos medicamentos sin contar con una orden médica previamente establecida (como sucede con el uso de nitroglicerina para males cardíacos, o en ataques de alergia y otros similares). Tampoco realizaremos maniobras de salvataje si no somos especialistas en ello, pues al intentar ayudar a alguien podemos terminar por hacerle más daño que alivio.