Cómo actuar con nuestras amistades cuando pasamos un mal momento

Escrito por: Eugenia

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Con los problemas cotidianos que todo el mundo tiene, resulta complicado olvidarse de ellos. Es importante saber cómo actuar con nuestras amistades, para no arruinar estas importantes relaciones.

Cómo manejar nuestros problemas para no arruinar nuestras amistades

En los tiempos que corren, todos quedamos a merced de los malos momentos. Problemas en el trabajo, una economía insuficiente, la falta de progreso o las sensaciones de abandono y malestar se hacen presentes, y debemos aprender a dominar los malos momentos o a convivir con ellos hasta que nos dejen en paz, procurando que no repercutan en nuestras relaciones significativas, como la familia, la pareja o las amistades.

Cómo actuar con nuestras amistades cuando pasamos un mal momento

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Nuestro mal humor y nuestra angustia se reflejan en nuestro comportamiento. Las palabras que elegimos al hablar, nuestra gestualidad, hasta nuestra conducta, suelen verse modificadas por un mal pasar, cosa que es bastante natural. Pero debemos tener cuidado de no arruinar nuestras amistades por ello: estas buenas personas no son culpables, y tampoco son los encargados de nuestro bienestar.

"Cuando pasamos un mal momento, hay que evitar afectar a nuestras amistades, porque estas buenas personas no son las culpables de nuestros problemas, y tampoco son los encargados de nuestro bienestar."

Cómo actuar con nuestras amistades cuando pasamos un mal momento

  • Debemos aprender a separar los tantos. Los amigos, la familia, todos los seres queridos estarán allí para darnos una mano en lo que necesitemos. Puede que requiramos de una oreja atenta para descargar nuestras angustias, y seguro que contaremos con una, pero debemos hacerlo una, quizás dos veces, con una persona sumamente confiable. No queremos llegar a ser el des-alma de las reuniones, por lo que aunque tenemos problemas, intentaremos dejarlos fuera de nuestros encuentros, para que ellos no ocupen el 100% de nuestro tiempo.
  • A pesar de que sentimos la necesidad de hablar, hay momentos en los que debemos intentar no hacerlo. Los amigos son ideales para ello, y también las relaciones sentimentales. Estas nos da una posibilidad única: nos permiten escaparnos de la realidad en el momento más necesario, por pocos minutos, para tomarnos un respiro de nuestras angustias.
  • Por eso, debemos estar atentos y aprovechar estas puertas que se nos abren. Alguien puede acompañarnos a caminar, con otro podemos ir al cine, alguien puede ser quien nos abrace y bese, y todos ellos en conjunto nos permitirán tomar un descanso de las angustias y problemas, para poder así recobrar las energías y la vitalidad que necesitamos para enfrentarnos a la angustia con nuevos bríos.
  • La idea, para evitar afectar nuestras amistades cuando pasamos un mal momento, es no utilizar la compañía de ellos para desahogarnos o solicitar su ayuda. Si bien podemos hacerlo cada tanto, no debemos abusar de ello, porque sino se tornará un circulo vicioso, y nos volveremos gente tóxica.
  • Hay que entender que todos tenemos nuestros propios conflictos. Pensar que nuestros amigos "siempre estarán allí" no es buen camino en ninguna dirección, aunque sea cierto. Esa persona especial y necesaria puede que siga allí luego de nuestro mal paso, pero nos arriesgamos a que no vuelva a estar, o a que esté, pero no del mismo modo.
  • Aprendamos, entonces, a diferenciar lo útil, de lo necesario, de lo intrascendente, para poder evadir el mal momento sin afectar nuestra vida en sus demás aspectos.