Ahorrar evitando asistir al gimnasio

Adios gimnasio: bienvenidos los ahorros

Llevar un estilo de vida saludable es siempre una gran idea. La práctica de deportes y ejercicios no sólo permite un mejor estado general de salud, sino también verte de maravillas, en un cuerpo bien cuidado, tonificado y más agraciado.

Pero en lo que respecta al ahorro y a la economía doméstica, intentar llevar un estilo de vida saludable puede ser una amenaza al presupuesto y al ahorro, si es que pagamos cuotas mensuales de suscripción a un gimnasio.

Aunque el gimnasio es un sitio ideal para cuidar de nuestro cuerpo, es nuestro bolsillo el que puede sufrir por ello. Y claro, siempre hay una buena noticia: puedes fomentar el ahorro y también el cuerpo saludable, cancelando tu membresía en el gimnasio al que asistes, y modificando muy levemente tu estilo de vida.

Cuando vas al gimnasio pasas no menos de una hora allí. Además, debes contar el tiempo que dedicas a calzarte la ropa deportiva, a trasladarte desde y hacia el lugar, y algunos momentos extra más. Esos valiosos minutos pueden ser dedicados a llevar a cabo ciertas pequeñas tareas, que te permitirán cuidar de tu cuerpo y de tu salud, sin modificar tus demás actividades diarias.

Alternativas al gimnasio para ahorrar

Uno de los ejemplos es el uso del ascensor: elige la escalera para subir y bajar a la oficina. Si se trata de una oficina en un nivel muy superior, opta por tomar el elevador hasta la mitad del recorrido, y luego sigue a pie. De este modo, no demorarás tanto, y aún cuidarás de tu cuerpo y de tu salud.

En lugar de saltar a tu coche para ir a todos lados, procura ir a pie a los sitios más próximos en tu recorrido. Caminar no sólo te permitirá hacer ejercicios sin gastar dinero, sino que también ahorrarás al poder comprar solo lo indispensable, ya que deberás cargar las bolsas de compras en tus manos. Además, si tienes la fortuna de tener una tienda cerca, podrás ir cuantas veces necesites, haciendo cada vez más ejercicios de manera totalmente gratuita.

Otra buena manera de fomentar tus caminatas, incluso cuando vas al trabajo, es tomar el transporte público. Pero en lugar de tomar el colectivo en el sitio más cercano, camina hasta la siguiente parada. Luego, cuando estés llegando al destino, bájate del transporte una o dos paradas antes. Así, caminarás más, te ejercitarás sin gastar dinero, y aprovecharás para relajar tu mente antes y después del trabajo.

También puedes cambiar las caminatas por la bicicleta, en distancias mayores. La bicicleta conforma un ejercicio muy completo, y podrás trasladarte a mayor distancia y a mayor velocidad cuando debas ir a sitios a los que a pie demorarías mucho en llegar.

Otros consejos son minimizar las comidas chatarra, bebidas alcohólicas y los cigarrillos. En lugar de comprarlos, toma ese dinero y colócalo en una alcancía. Al finalizar el mes verás el gran ahorro que has logrado, ¡y notarás que tu cuerpo se siente de maravillas!

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