Cómo Definir tu Negocio

Guía para Definir tu Negocio

Seguramente has oído más de una vez que alguien (o tu mismo) digan “¿cómo no se me había ocurrido antes?” cuando una empresa o persona conocida tiene una buena idea y le va bien. Muchos creen que tener un emprendimiento es algo simple pero no es tan así, se necesita cumplir con varios requisitos, y uno de ellos es aprender a definir tu negocio.

No basta únicamente con tener ingenio, con plantear una idea que llame la atención y tener suerte. Eso es de gran ayuda, no vamos a negarlo, pero también es cierto que se necesita de una planificación puntillosa donde ningún detalle quede librado al azar.

Consejos para definir una idea de negocio

Las ideas en los negocios, dicen los que más saben, son como el vino. Es decir, que requieren de una maduración estipulada para que sea aceptada por los comensales y también que mejore sus propiedades y sabor. Con esto decimos que no podemos pretender que al primer día ya seamos una empresa exitosa; eso se genera con el tiempo, paso a paso, atravesando obstáculos, etc. No se trata de desanimarte si estás por comenzar un proyecto, ya que si aprendes a definir tu negocio podrás saltearte varios pasos o evitar una tendencia muy frecuente: cerrar antes del segundo año de vida.

Cómo definir tu negocio si eres emprendedor. 3 ideas de negocio para tu emprendimiento. Consejos para definir tu negocio propio

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Imagen 1. Tener un emprendimiento no es simple, se necesita cumplir varios requisitos y uno de ellos es aprender a definir el negocio.

En la definición del negocio entran en juego muchas cosas, no únicamente qué venderemos u ofreceremos, dónde se encontrará la oficina o cuál es el presupuesto inicial. Lo primero y principal es empezar una frase con “que tal si....” y después completarla como quieras. De esta manera, estarás dando más de una posibilidad a un tema en particular.

Definir un negocio sirve, por ejemplo, para tener un plan de acción tanto si las cosas mejoran como si empeoran. Sería como si fueras el capitán de un barco y te dieran las instrucciones de cómo navegarlo en aguas calmas o cuando hay una tormenta. La eficacia de esta idea depende de ti y de cómo actúes en consecuencia de lo que ocurre.

Volviendo al ejemplo del capitán del barco, se dice que ninguno de ellos se volvió en experto por navegar mares en calma. Lo mismo ocurre en los negocios; no tener problemas no es tener suerte, sino no prepararse lo suficiente.

Toda idea de negocio ha de tener como premisa que el cliente pagará por nuestros productos o servicios. Si sabemos cómo lograr este objetivo primordial, también estaremos definiendo un plan de acción. Para ello es bueno realizar una buena investigación de mercado, escuchar a los potenciales clientes, analizar qué es lo que compran los consumidores en nuestro nicho objetivo, por qué tienen éxito nuestros competidores, etc.

Recolecta todos aquellos datos económicos que te puedan ayudar para definir tu negocio. Gracias a esta información todas las ideas serán más brillantes y podrán utilizarse en uno u otro momento. Si no se usan en el presente, no las deseches, guárdalas como un “plan b” ante contingencias o problemas.

Después de definir el negocio, ¿qué?

Uno de los aspectos más difíciles de los empresarios es crear valor en sus negocios. Puedes ser un genio en lo que haces, pero si no lo puedes llevar a la práctica, de nada te servirá la idea más brillante del mundo. Detrás de una gran idea de negocio siempre hay un emprendedor nato haciendo todo lo posible para sacarle rédito.

¿Y cómo consigue ese emprendedor las herramientas para aprovechar una idea? A través del estudio y la investigación del mercado. No se trata de ser repetitivos, sino de entender que una idea de negocio deja de serlo cuando se relativiza. Ninguna es insignificante, todo puede servir y reutilizarse, y si no, piensa en las modas que vuelven una y otra vez. Podría decirse que todo está ya inventado, depende de ti encontrar la veta que aún nadie ha explorado.

3 tipos de ideas de negocio

Para definir una idea de negocio (algo que está más que ligado a la compañía en si), podemos elegir tres tipos:

1. Ideas de alto impacto: Son aquellas que fueron pensadas para dar un vuelco de 180° en la experiencia de los clientes, a gran escala, muy exigentes y que requieren de una gran organización, planificación y detallismo. Si eres alguien con cierta soltura en los negocios, puedes arriesgarte a este tipo de idea, que puede ser de escala nacional o incluso mundial.

2. Ideas de producto: Estas ideas se piensan para ofrecer una solución práctica a un problema o situación específica para un público determinado que sabes que está necesitado de tu mercancía. Los productos son únicos en su especie y difíciles de igualar por otros, ya que para ello deberían convertirse en ideas de alto impacto.

3. Ideas de servicio: El tercer tipo de idea de negocio tiene que ver con un valor añadido que se le da a un servicio o producto, casi siempre está centrado en atender o asistir de forma directa a un cliente mediante una metodología o plan, también usando las tecnologías, los conocimientos y la experiencia de los empleados de la empresa. Generalmente, estas ideas se relacionan a la salud, el área legal, la economía y el sector agrícola. Son ideas muy valiosas y pueden llegar a ser de alto impacto ya que generan valores para la comunidad.

¿Te gustaría definir tu negocio? Entonces no dudes en prestar atención a los tips que se ofrecieron en este artículo. ¡Éxitos!

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