Cómo cuidar la tierra de las macetas

Ma ntener en buen estado las plantas en macetas tiene sus secretos y trucos, que difieren del mantenimiento de las plantas y jardines en tierra. Y gran parte del cuidado está en la tierra misma, que en definitiva es el alimento de nuestras amigas verdes.

El riego y la humedad son temas a tener muy en cuenta, ya que el agua de la tierra en las macetas drena y se evapora de manera diferente que en tierra. Se debe mantener la misma hidratada, pero no mojada ni encharcada. Una manera de saber cuándo es el momento adecuado de regar, es colocar el dedo dentro de la tierra. No debe estar del todo seca, ni demasiado húmeda. Recuerda que el riego de las macetas es más regular y habitual que el de las demás plantas.

Si olvidaste las macetas afuera en una lluvia pronunciada, determina el daño. Levántalas para asegurar un buen drenaje del agua excedente. Si la humedad es demasiado excesiva, y notas que la maceta está encharcada, retirala planta y llévala a otra maceta, cambiando un poco de su tierra, para que no se pudran las raíces. Envuélvela con papel secante un rato antes, para eliminar un poco de la humedad sobrante.

La tierra de las macetas debe ser especial para este tipo de cultivo y para cada especie. No debe contener demasiados componentes arcillosos ni arenosos, para que se mantenga siempre con adecuada temperatura y nivel de humedad. Recuerda fortalecer la tierra según la variedad allí cultivada, y no olvides del abono para las variedades.

En las macetas, por lo general, abonamos con abonos líquidos que se mezclan con el agua de riego. Según la variedad, se puede abonar cada 15 o 30 días en verano, o con menor frecuencia en invierno. Los abonos y compuestos sólidos deben ser manejados con cuidado, ya que van a actuar sobre una cantidad limitada de tierra, por lo que pueden ser demasiado agresivos.

A veces pasamos por alto la aireación de la tierra de las macetas. Para evitar que se apelmace, debemos removerla con un tenedor o un pincho (o con una herramienta de jardinería apropiada), entremezclando la interior con la superficial, y oxigenándola sin dañar ni exponer las raíces. Si se trata de macetas grandes, puedes colocar allí unas lombrices de tierra, que harán esta tarea de manera sumamente eficiente.

Finalmente, recuerda cuidar y mimar las plantas de macetas siempre. Sácale las hojas y flores marchitas, pódalas cuando sea necesario, protégelas del sol, del calor extremo o del frío intenso, y háblales para que se sientan siempre acompañadas y hermosas.

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