Cómo organizar tu vida social

Organiza tu vida social, familiar y laboral

A todos nos sucede alguna vez: las obligaciones, los compromisos y las tareas se interponen con nuestra vida social. Incluso al comenzar una nueva pareja solemos perder la noción de la importancia de mantener "en orden" nuestras vidas social, laboral y familiar de una manera equilibrada, haciendo tiempo para todo y para todos.

Es imprescindible lograrlo, pues hemos de corresponder con cariño al cariño recibido, y rendir homenaje a los tantos años de relaciones, amistad y buenos momentos que hemos compartido con todos nuestros seres queridos, aunque estemos ocupados.

En esta nota, veremos los círculos sociales más importantes, cómo organizarlos dando prioridades y recordando la importancia de cultivarlos como si se tratara de una bella flor.

La pareja y los hijos

La pareja y la familia son la piedra angular, la base y el ámbito más importante de nuestra vida social. No sólo semanalmente, sino diariamente debes hacer el tiempo y el espacio para compartir con tus hijos y con tu pareja, en un ambiente distendido que no se trate de tareas, obligaciones, responsabilidades y cotidianeidad. Conversen en la cena, hagan los deberes escolares juntos, pídeles que te acompañen al mercado o a las tiendas: haz tú mismo el sitio para incorporarlos en tu vida social, a diario, y dedica ese tiempo a disfrutar de ellos y de su compañía.

Mamá, papá y familia

Mamá es mamá. Siempre lo será, así como siempre serás su pequeño o pequeña. Mamá, papá, y el resto de la familia, son el seno de nuestro desarrollo como personas, y también base fundamental. Es imperativo reservar el tiempo semanal para estar, compartir o, en casos de extremas imposiciones, al menos contactarnos con nuestra madre y toda nuestra familia.

Visítalos, invítalos a que te visiten, aparta una tarde o algunas horas para tomar té y conversar de cosas cotidianas. Si alguna semana te sucede que hay circunstancias extremas que te lo impiden, reserva una media hora, como mínimo, para conversar por teléfono o chatear con tu madre y con el resto de tu familia.

Los amigos íntimos y más antiguos

Los amigos son nuestra compañía fundamental. Pero no nos referimos aquí a "todos" nuestros amigos, sino a esos amigos del alma, los que se cuentan con los dedos de una mano. Aunque tu vida esté completamente desordenada y atareada, debes reservar un espacio para tus amistades más íntimas.

No hace falta verse todos los días, sino reservar una noche a la semana para cenar juntos y ponerse al día con sus propias actualidades, o simplemente para reír de los chistes de siempre y contar las mismas anécdotas de cada reunión. La amistad debe de cultivarse con cuidado, pues es lo que nos sostiene y acompaña en las adversidades de la vida, y es lo que fortalece y da ánimos a nuestro corazón.

Mantén tus amistades

Las demás amistades, como colegas del trabajo, vecinos, compañeros de deportes y todas esas personas a las que aprecias pero que no son tus amigos del alma, también deben ser incluidos en tu agenda semanal. Procura mantenerte en contacto con ellos, al menos por teléfono y correo electrónico, o en breves charlas junto al bebedero en la oficina, en los vestidores del club, o quizás al encontrarse en la vereda. Si bien no son parte fundamental de tu existencia social (afrontémoslo: si te mudas de casa o de ciudad o si cambias de trabajo seguramente no los verás a diario), es importante mantener el contacto con las personas que le dan sabor a tu día a día.

¿A quiénes dejar afuera de nuestra vida social?

Los colegas del trabajo con quienes compartes poco pero siempre te animan a ir a los encuentros, los viejos amigos con quienes ya no tienes casi nada en común y las demás personas de tu vida con las que no sientes afinidad, no son fundamentales para ti. Sólo tus experiencias te dirán cuándo es tiempo de dejarlos ir, en particular si se trata de personas cuyo modo de vida se ha vuelto tóxico en relación a tu actualidad. Procura ser cordial, y aprende a decir que no con elegancia, sin dejarte arrastrar por compromisos indeseados.

Lo mismo sucede con el trabajo. Aunque esta actividad sea necesaria, si cada noche o cada fin de semana atiendes a eventos laborales, estarás perdiendo tiempo para compartir con tus personas más especiales y queridas. Algunas veces tendrás que asistir, pero no necesariamente tendrá que ser en cada ocasión que se presente.

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