Cómo ser emprendedor

El emprendedor es decidido, asertivo y siempre con la mente puesta en obtener los mejores resultados en cada una de sus acciones. Conozcamos las características de un buen emprendedor para aprender a serlo.

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Características de un buen emprendedor

"Líder se nace, no se hace" reza un dicho popular. Pero este no es siempre el caso verdadero, pues hay muchas maneras de aprender a serlo. Una de ellas es fomentando nuestras capacidades de iniciativa y puesta en marcha, comenzar a placer a ser emprendedores.

Lo que define a un emprendedor es su iniciativa, su toma de acción sobre los asuntos propios y propuestos. El emprendedor nunca deja las cosas para más tarde, sino que activa sus sistemas de acción de manera casi inmediata.

Decimos "casi" porque otro detalle que define al buen emprendedor es su capacidad de análisis. No se trata de salir a "hacer", sino de contemplar la situación, verificar su estado actual, sus necesidades y caminos de acción alternativos, para definir el de mayor provecho o menor costo para la entidad, la persona, el proyecto.

Cómo analiza un emprendedor

Se debe tener buena capacidad de visión. Al arribar un problema o una oportunidad, quien desea ser emprendedor debe analizarla de manera fría y racional, dejando de lado las emociones, ímpetus sentimentales o deseos propios, sino cotejando esta situación con las alternativas posibles. El emprendedor aprende a notar cuáles son las actividades que se pueden realizar, en qué tiempo u orden, y cómo ponerlas en marcha al menor costo posible, augurando las mayores ganancias o beneficios.

Por ello, es importante mantener el orden, tanto en los procesos mentales como en la puesta en marcha. No temas ir de aquí para allá con un cuadernillo y un lápiz si eso te ayuda a pensar o a ver las situaciones mucho mejor que una laptop o una tableta; al emprendedor no le interesa tanto la opinión ajena como la puesta en marcha de los planes.

Aprender a escuchar

Normalmente, se piensa en un emprendedor como en un solitario. Nada más alejado de la realidad: el emprendedor depende de los demás, puesto que comprende que nunca se sabe de dónde puede provenir una buena idea, el puntapié inicial de un proyecto o una visión de las situaciones que no se había notado antes. El emprendedor ha creado una red de consultores y asesores fuera de nómina, a quienes puede indagar en busca de propuestas que le ayuden a ponerse en marcha.

"Al arribar un problema o una oportunidad, quien desea ser emprendedor debe analizarla de manera fría y racional, dejando de lado las emociones."

En ello, también tiene en cuenta ciertas opiniones y hasta toma en cuenta las advertencias y temores ajenos. Sabe escuchar a quienes dicen que "el plan es muy arriesgado", pero también aprendió a prestar atención a su propio ser interior. Junto al análisis de las posibles soluciones y a la puesta en marcha sin miedo, sino con cautela pero asertividad, el emprendedor logra concretar planes y proyectos tan sólo poniéndolos en funcionamiento, con fé, pero también a conciencia.

"El emprendedor nunca deja las cosas para más tarde, sino que activa sus sistemas de acción de manera casi inmediata."