Hogar
Decir que "no" y "si"; por el bien de nuestras finanzas

La importancia de aprender a decir que "no" o "si"; para nuestros ahorros

A veces, un "no" o un "si" en el mundo de las finanzas puede costarnos dinero o permitirnos ahorrar.

16/10/20 por Eugenia

En las finanzas, el no saber decir que "no" es un gran contratiempo

El "no" y el "si" en las finanzas

“Sí”, “no”, “gracias” y “por favor” parecieran ser las palabras cave para el éxito de las comunicaciones humanas. Y esto se aplica a, virtualmente, todas las dimensiones de nuestra vida. Sí, también a nuestros ahorros y a las finanzas en el hogar. ¿Quieres saber cómo? Pues te invitamos a leer esta nota sobre la importancia de aprender a decir lo que queremos decir.

Aprender a decir que no en las finanzas

Aprender a decir que no es, quizás, una de las cosas más difíciles. Por compromiso, por no ofender, por no ser desagradecidos, a menudo evitamos decir que no, cuando es en verdad lo que quisiéramos decir. Así, terminamos comiendo una porción más de pastel, aunque no queramos hacerlo. También es por esta dificultad que terminamos prestando nuestro coche a un amigo poco responsable, o cuando en verdad hubiésemos preferido tener el coche a nuestra disposición.

"Decir que no está libre de culpas y vergüenzas, cuando lo dices con respeto y sinceridad, en buen modo."

Y claro, en las finanzas el no saber decir que no es un gran contratiempo. Por no detener el asunto en su momento, terminamos a merced de vendedores que adjuntan pólizas de garantías extendidas, o terminamos llevando dos frascos de mermelada tan sólo porque una vendedora de cálida sonrisa nos comentó de una jugosa promoción.

Decir que no está libre de culpas y vergüenzas, cuando lo dices con respeto y sinceridad, en buen modo. Analiza la situación, y determina cuál es la respuesta que quisieras dar. Verás que en poco tiempo habrás aprendido a negarte a aquello que no deseas comprar, comer o convidar, sin que ello represente inconvenientes para ti o para los demás.

Aprender a decir que sí por el bien de tu economía

Aprender a decir que sí, por su parte, es también algo extraño cuando no sabemos bien de qué se trata todo esto. Pero hablemos específicamente de los “sí” en lo que respecta al bienestar, al ahorro, a la practicidad y a las buenas relaciones.

Un caso muy común es el “si” tan difícil luego de un ofrecimiento de ayuda. Por cuestiones de orgullo, o quizás por querer valernos por nosotros mismos, nos negamos a ayudas que podrían aliviar nuestro vivir. Y claro, quien nos ofrece la ayuda estará más que dispuesto a darla, no será ni su obligación ni su pesar. Es esto en lo que debes pensar cuando alguien te la ofrece.

"Siempre que sea sin abuso, y por una necesidad y causa justas, decir que sí a la ayuda puede fomentar un bienestar en nosotros y en quien la presta."

Supongamos que tu TV se ha dañado, y no dispones de los fondos para adquirir una nueva. Y tu vecino se acerca, ya conociendo tu situación, y te ofrece un televisor que tiene en una habitación de la casa, casi sin ser usado. Por modestia, por orgullo, por no incomodar, por no sentirnos como si abusáramos de la relación, agradecemos cordialmente y decimos “no gracias”. Error: no sólo estamos privándonos de un beneficio, sino que además estamos desalentando la buena acción de nuestro gentil vecino.

Siempre que sea sin abuso de provecho, y por una necesidad y causa justas, decir que sí a la ayuda puede fomentar un bienestar en nosotros y en quien nos la presta. Sólo debes pensar en la necesidad de tu carencia, y en que pronto podrás devolver la cortesía ante la generosidad.

Cuenta de ahorros para nuestros hijos, una idea inteligente

Tu hijo acaba de nacer. Al verlo, crees en que no hay límite para sus posibilidades. Entonces, ¿por qué no darle una ayuda abriendo para él una cuenta de ahorros?

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