Cómo limpiar diferentes muebles de exterior

Limpieza económica de los muebles de exterior

Nuestros pobres muebles de exterior sufren todo tipo de agresiones del clima y del uso, lo que los va deteriorando lentamente. En sólo una temporada puede que notes que ya necesitas comprar otros nuevos… eso si no les hubieras dado el mantenimiento necesario. Y en ello, la limpieza es la protagonista.

Hay ciertas reglas que se comparten en todo tipo de muebles y elementos de exterior. Por ejemplo, debes hacer la higiene en un día de poco sol, y con sólo un poco de ventilación. Abrígalos del sol directo y de la humedad cubriéndolos con plásticos grandes o con telas en desuso cuando no los estés aprovechando (por ejemplo, durante el invierno), y procura limpiarlos al menos una vez por mes, y una a dos veces por semana en temporada.

En cuanto a los elementos y materiales para la limpieza, estos son simples y económicos: cepillos plásticos, paños suaves, aspiradora, agua jabonosa y bicarbonato de sodio.

Muebles de plástico y resina

Son los más simples de mantener. Tan sólo un repaso con agua y jabón, y luego un secado con paño seco y suave será suficiente para dejarlos impecables. Para muebles muy sucios puedes usar limpiadores en crema, o una pasta de bicarbonato de sodio y poco agua. Las únicas precauciones que debes tener es protegerlos del sol y de los climas extremos (caliente y frío) cuando estén fuera de uso, para que no se resquebrajen. En el invierno, lo mejor es conservarlos en interiores, en la cochera o en el taller si encuentras lugar para ellos.

Limpieza de muebles de teca y maderas en general

Deben estar siempre bien laqueados o barnizados para evitar que la madera se humedezca y que el sol la reseque, o también que la lluvia los deforme. Fuera de uso, mantenlos siempre cubiertos y al abrigo del sol, la lluvia y la nieve. Una vez por año, líjalos y coloca una nueva capa de barniz adecuado para maderas de exterior, que la hidratará y protegerá. Para su limpieza regular, un paño húmedo y el posterior secado será suficiente. Si tiene tapicería o cojines, recuerda aspirarlos una a dos veces por mes, al menos.

Muebles de hierro y hierro forjado

Protégelos de la humedad excesiva, y recuerda aplicar convertidor de óxido antes de colocarlos a la intemperie. Una vez por año líjalos y vuelve a aplicar el producto, para evitar la oxidación, pudrición y el descascarado del material protector. Para su higiene, repásalos con un paño húmedo en agua jabonosa, luego aclara con un paño húmedo, y finalmente seca con un trapo suave y seco. Si tuviera formas intrincadas, repásalas antes de la limpieza con un cepillo de dientes o de uñas.

Limpiar muebles de mimbre, ratán y fibras naturales

Debes limpiarlas más regularmente, conservándolas lejos de agresiones y evitando que se sequen. Un paño húmedo en agua jabonosa, enjuague y secado con paño suave una vez por semana (o cada 15 días) es lo adecuado para que las fibras estén siempre en condiciones e hidratadas. También puedes aplicar dos veces por año aceites hidratantes especialmente formulados, e incluso aceites de cocina o de bebé en las fibras, de manera uniforme, para hidratarlas y dejarlas bien brillantes.

¿Un truco? Aplica cera incolora para muebles para potenciar el brillo y dejarlas con un aroma delicioso. Repasa luego con paños secos vigorosamente, para evitar dejar restos del producto que luego atrapen polvillo.
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