Cómo Probar tu Producto

Tips para Probar tu Propio Producto

Al probar tu producto te estarás convirtiendo por unos instantes en tu cliente. ¿Esto de qué sirve?. De gran ayuda, porque te darás cuenta de lo que te falta, lo que te sobra, lo que necesitas cambiar. La clave está en ser objetivo y no pensar que se trata de un artículo propio. Haz como si fueras el consumidor más exigente, todas las críticas constructivas siempre suman.

Experimenta con un prototipo de producto antes de lanzarlo al mercado, analiza cuáles son las razones por las que un servicio aún no ha conseguido el éxito esperado. Haz las mejoras necesarias para que el artículo sea “vendible”. De esta manera, estarás aportándole un adicional a tus mercancías, y eso se verá reflejado en las ventas.

Pruebas de un producto antes de lanzarlo. Consejos para probar un producto propio. La importancia de probar tu producto antes de venderlo

© Depositphotos.com/minervastock

Imagen 1. Para probar tu producto debes ser crítico y convertirte en tu propio cliente

Si pasamos mucho tiempo ideando un proyecto, antes de que vea la luz (es decir, que se presente), es necesario que lo usemos nosotros. Piensa por un instante: ¿por qué crees que suele haber presentaciones exclusivas de ciertos productos como puede ser una obra de teatro o un coche?. ¿Sólo para hacerse notar y salir en los periódicos? Bueno, tal vez si, pero no sólo por ello.

La importancia de probar tu producto antes de lanzarlo

Cuando decides probar tu producto antes de lanzarlo estás otorgándole una oportunidad de mejorar. Esta es una de las causas por las cuales se realizan esas fiestas o eventos previos al lanzamiento oficial de un artículo. De esta manera, los dueños de la idea o proyecto tienen las opiniones de quienes se encontraban en el lugar al momento de la presentación.

Algo similar puedes hacer tú al probar tu propio producto. Quizás te sea un poco difícil ser objetivo con tu creación, pero es necesario. Si no tienes los medios para organizar una gran cena para personas entendidas del tema, o si quieres experimentar lo mismo que tus clientes en el futuro, entonces será mejor que te animes a testear lo que ofreces.

Primero que nada, si estás dispuesto a probar tu producto, quiere decir que confías en él. Si no lo haces, entonces, tendrás que hacer una revisión de tu ética profesional, moral o como quieras llamarle.

Siempre está la opción de las encuestas, de los “probadores” de productos tan buscados por las empresas o la opinión de un puñado de personas de tu confianza. Pero, ¿qué tal si hoy empiezas a probar tu producto? ¿Cómo te sentirías? ¿Responderías a una necesidad? ¿Tendrías ganas de volver a usarlo? ¿Lo comprarías a pesar de la competencia?

Estas preguntas deberían tener una respuesta profesional y no ligada a los sentimientos o emociones que un proyecto propio suele tener. Igualmente, las personas solemos ser muy benéficos con las creaciones de otros y muy estrictos con las propias. ¡Aprovecha!

Cómo probar tu producto

El proceso de probar tu producto no es para cambiar todo lo que te ha costado trabajo, sino para mejorar algunos aspectos antes del lanzamiento, o como plan de acción si las cosas no están saliendo como te gustaría o planificaste.

Algunos consejos para probar tu producto:

Define los parámetros para evaluarlo

No se trata de quedarte mirándolo durante dos horas y que la mente esté completamente en blanco. Necesitas armar un cuestionario básico o estándar y responderlo. Algunas de las preguntas pueden ser las que se detallaron más arriba.

Piensa que eres el cliente: No te pongas del lado del empresario o emprendedor, sino del cliente o consumidor. Analiza si tú comprarías ese producto y por qué, o si elegirías otro y por qué razones. Puedes pedir ayuda a alguien si consideras que es necesario. Analiza el precio, el packaging, los servicios, las prestaciones, donde se podría comprar, que tipo de publicidad necesita, etc.

Experimenta

Ninguna empresa debería lanzar un producto a la venta sin antes haber sido probado por sus empleados y altos cargos. De esta manera no sólo se produce una mayor identificación con el artículo, sino también, se “predica con el ejemplo”. Piensa por un instante, ¿comprarías una mercancía que ni siquiera el dueño de la idea ha probado o testeado? ¡Por supuesto que no!

Puedes hacer una jornada de experimentación con todos los trabajadores y que cada uno escriba su opinión al respecto, de forma anónima para conseguir más libertad. Pídeles que sean objetivos y que no sientan vergüenza de decir que algo no les gusta. Recuérdales que este es el momento para las ideas y las críticas que construyen.

Evalúa si es el mejor momento para lanzar el producto

Antes de que esté disponible para el mercado, es indispensable probar tu producto. Si ya está a la venta, igual lo puedes hacer aún si tienes buenos resultados, porque podrían ser mejores. Considera esperar un tiempo para hacer público el artículo y no quedar en ridículo o fracasar. Te será más difícil “levantarte” tras esa caída.

Al probar tu producto estarás aportándole un valor adicional. No dudes en hacer este ejercicio por el bien de tu proyecto y emprendimiento.

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