Cómo organizar un fondo común en la pareja

Cómo organizar un fondo común en la pareja

La unión de las parejas presenta una condición financiera particular, ya que han de determinar cuál será la metodología del manejo del dinero, en cuentas unidas desde su base, o bien con cuentas separadas y la creación de un fondo común.

El fondo común tiene por objetivo solventar los gastos de vivienda, incluyendo alquiler o hipoteca, el pago de impuestos y servicios, el pago de gastos diarios (alimentación y demás) y hasta la planificación de las vacaciones en lo económico. En esta nota, analizaremos los tipos de gastos que se deben afrontar desde el fondo común, y también algunas buenas formas de lograrlo, mantenerlo, y respetarlo.

Cómo crear el fondo común

El tema de las finanzas no es menor. Al unirse en pareja, bajo el mismo techo y en convivencia, es siempre mejor hablar claramente sobre el asunto, sin pudores, para evitar confusiones o malos entendidos. Una forma de establecer el fondo común es mediante la determinación de un porcentaje de los respectivos salarios en la cuenta común. Este dinero puede ser conservado en una cuenta bancaria o caja de ahorro en una entidad financiera, o bien en un sitio seguro (siempre fuera del hogar) al que ambos miembros de la pareja tenga acceso, libre y sin restricción.

Usos del fondo común en la pareja

La confianza es fundamental en este caso. El fondo común ha de ser usado para los gastos de vivienda y convivencia, y sólo podrá ser destinado a otros fines ante emergencias, urgencias médicas o casos excepcionales. Respetar el uso de este fondo común no sólo es una elección prudente, sino que también es una muestra de respeto hacia la institución del matrimonio o de la pareja entre sí.

Es de vital importancia, también, conservar en un sitio de fácil acceso los registros de los pagos, de los retiros de fondos y de las formas en las que el dinero haya sido usado.

Entre los componentes del fondo común familiar, debemos establecer presupuestos necesarios, según los tipos de pagos y gastos que debemos discriminar:

Los “gastos obligatorios” serán aquellos inamovibles. Son gastos básicos, como el valor del alquiler o la renta, el de la hipoteca si existiera, el pago de impuestos y servicios (agua, luz, impuestos municipales, teléfono, televisión por cable, internet y otros), la educación de los hijos, gastos de medicina prepaga, gastos de alimentación, pagos de cuotas del vehículo compartido, combustible, y otros.

Por otro lado, el fondo debe contemplar los gastos ocasionales, como los arreglos y reparaciones en el hogar, en vehículos o demás, la compra de ropas de necesidad (abrigos, sábanas, cobertores, frazadas, uniformes escolares y otros semejantes, no las vestimentas de compra por gusto), e incluso las salidas a cenar fuera una vez por mes, si la pareja hubiese acordado hacerlo.

Es una excelente idea lograr un fondo de emergencia dentro del ahorro común. Por ejemplo, ya hemos establecido un porcentaje de ambos sueldos como aporte mensual. Luego, determinamos que en la cuenta no debe haber nunca menos de X cantidad de dinero, que será nuestro fondo de emergencias. También podemos tener una segunda cuenta común, que será el fondo de emergencias, y que sólo será accedida o usada ante una eventualidad semejante.

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