Consejos para el lavado eficiente de las prendas

Claves para un lavado de ropa eficiente

Cada uno de nosotros tiene sus costumbres en cuanto al lavado de la ropa: hay quienes lavan a diario, otros prefieren uno o dos lavados semanales; se pueden hacer lavados diferenciados para ropa de color y ropa blanca, o para la ropa de los niños y los adultos. Sin embargo, hay algunos pequeños consejos útiles para ahorrar tiempo y energía eléctrica con el lavado.

En realidad, lo más práctico y ahorrativo es lavar por colores: las prendas blancas y claras en un lavado, la ropa de color en otro, sin importar el tamaño (si son de los adultos o los niños). De ese modo todos tendrán ropa limpia siempre. Hacer lavados separados para cada miembro de la familia o grupo implica que cada uno debe tener una terrible cantidad de ropa, para  poder esperar su turno de lavado.

Sí podemos lavar en forma separada sábanas y toallas, manteles, individuales y delantales de cocina, por ejemplo, siempre cuidando de no sobrepasar la carga máxima de la lavadora. Si la familia es numerosa, seguramente necesitaremos hacer varios lavados para las sábanas y toallas de todos.

La cantidad ideal de prendas

Obviamente, no hay una cantidad ideal de prendas, ya que todo depende de las costumbres y actividades de cada familia. Pero sí podemos hacer un cálculo aproximado para saber si tenemos demasiada ropa en el placard (si es así, seguramente nos daremos cuenta a la hora de lavar).

Si se trata de, por ejemplo, pantalones de jean, difícilmente una persona necesite más de dos pares, ya que se usan más de una vez antes de poner a lavar. Mucho depende de la edad, también del usuario: un niño pequeño necesitará más cambios de ropa que un adulto.

El guardado de la ropa

Una vez cada dos meses, por ejemplo, es bueno revisar la ropa de toda la familia. Cuando hay niños, se vuelve inservible en poquísimo tiempo. Entonces, es necesario deshacernos de la que no sirve, para dejar espacio libre para el resto de las prendas.

Toda la ropa que los niños dejan de usar puede pasar a hermanitos, primos o amigos, si está en buen estado. Si no hay nadie a quién regalarla, podemos donarla a alguna institución benéfica.

La ropa que no está en buen estado se puede reciclar: con sweaters, camisetas, camisas, vestidos y pantalones, podemos hacer almohadones, alfombras, bolsos, fundas para las sillas, y hasta otras prendas, por ejemplo. Es preferible transformar una prenda que amamos (pero no sirve) en algo nuevo, que tenerla en el placard ocupando espacio.

Es necesario limitar en forma racional la cantidad de prendas, como decíamos. Podemos hacer una lista para cada miembro de la familia, de la cantidad de prendas necesarias, y verificar con la realidad. Todo lo que no esté en la lista, sobra.

Si tenemos varios niños, podemos separar la ropa por género o por tamaño. De ese modo podrán compartir algunas prendas y, además, aprenderán rápidamente a guardar las limpias y podrán elegir más fácilmente qué ponerse, si ya están en etapa de vestirse sin ayuda (o casi). 

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