Al ovillar la lana o hilo lo ideal es hacerlo con cierta flojedad, ya que si ovillamos de manera muy ajustada, el hilo y la lana se estirará demasiado, variando así su textura original. Por eso nuestros ovillos nunca deben quedar duros como pelotas.

Para que nuestros ovillos queden con cierta flojedad, hay que ovillar la lana por encima de los dedos, así, cuándo los retiramos, el ovillo quedará flojo, manteniendo así la calidad del material ovillado.

Si lo ovillas con devanador, controla estar haciéndolo con cierta flojedad, además es aconsejable hacerlo siempre siguiendo el mismo ritmo.