Los niños y la cocina: una técnica para que tu hijo aprenda a comer cocinando

Los niños de cierta edad comienzan a interesarse por la cocina. Es el momento de enseñarles el valor de la comida y todo lo relacionado a la alimentación.

Comer bien mientras se aprende a cocinar

Los niños y la cocina: una técnica para que tu hijo aprenda a comer cocinando
Ayudar en la cocina les enseña a los niños valores importantes relacionados a la alimentación.

Los niños y la cocina

La cocina suele ser atractiva para los niños pequeños, y a veces, para los más grandes también. Tienes que permitirles entrar a la cocina para ayudarte o sólo para observar.

Si te animas, puedes dejar que los niños cocinen, no es necesario que manipulen utensilios calientes, sino que puedes permitirles hacer ensaladas de frutas, de vegetales, pisar las papas para el puré o amasar algunas galletas.

Si buscas en internet, encontrarás cientos de recetas sencillas para hacer con los pequeños de la casa.

Cuando los niños cocinan aprenden a manipular con cuidado, a preocuparse por seguir los pasos de una receta y a leer instrucciones. Pero también aprenden sobre la importancia de los alimentos.

Aprender a alimentarse

La tarea de aprender a alimentarse comienza con la lista del mercado, sentarse junto a los pequeños y pensar ¿qué compraremos para comer hoy? Ayudará a que relacionen las comidas del día anterior y piensen variantes que respondan a las necesidades nutricionales, es decir… si ayer comimos pastas hoy comamos pescado, o si ayer comimos ave, hoy comamos sólo verduras. También les puedes pedir que piensen alimentos combinados por colores.

Luego, es el momento de la compra, elegir los productos junto a ellos les enseña a observar los detalles e interesarse por lo que se llevarán a la boca.

Llegamos a la cocina y es tiempo de lavarse las manos y ordenar las compras para respetar las cadenas de frío y los requerimientos de conservación de cada alimento.

A la hora de cocinar, les puedes enseñar a lavar con atención los vegetales, a combinarlos y los detalles y secretos de familia “para que la cebolla no haga llorar”, o cualquiera de esos detalles que hacen a la cultura de la alimentación, que para las personas no es solamente sentarse a comer, sino compartir emociones.

Una vez que los alimentos fueron preparados, no los dejes que se salten el limpiar lo que han ensuciado, es parte importante de valorar el esfuerzo y respetar la comida. Todo lo que cuesta trabajo enseña a valorar.

Pon la mesa junto con los niños y luego que ellos expliquen al resto de la familia lo que han preparado, notarás cómo al sentarse a comer, miran el plato de forma diferente, orgullosos de lo que hicieron y comprendiendo el esfuerzo que requiere la elaboración de los alimentos. En las próximas comidas, primero probarán en lugar de hacer una rabieta porque no les gusta un alimento.

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