Síntomas de Mala Circulación Sanguínea

Conoce los principales síntomas de mala circulación sanguínea, y algunos remedios para evitar problemas circulatorios en piernas y pies.

¿Cómo Saber si Tengo Mala Circulación?

Mujer tomándose la mejilla. Algunos sintomas de mala circulación producen cambios de color en la piel.

Un síntoma habitual de mala circulación es la decoloración de la piel; el cutis puede tomar un tono blanco o azulado por la falta de sangre.

Síntomas de Problemas Circulatorios

Incluso las personas que consideran que sus estilos de vida son lo suficientemente activos pueden presentar síntomas de mala circulación sanguínea, producto de condiciones genéticas, de la alimentación y muchos otros motivos. Ya seas joven o tengas tus años, si cuidas tu alimentación o no, lee esta nota para identificar problemas circulatorios.

"La mala circulación habitualmente se presenta como una interrupción o un bloqueo en las vías sanguíneas que impide que el flujo de sangre pueda desplazarse libremente desde y hacia el corazón."

¿Qué es la mala circulación?

No es una enfermedad, sino el resultado de otros asuntos de la salud. La mala circulación sanguíena habitualmente se presenta como una interrupción o un bloqueo en las venas y arterias (engrosamiento de su revestimiento interno, acumulación de placas, grasas u otros), que impide que el flujo de sangre pueda desplazarse libremente desde y hacia el corazón.

Aunque es más habitual en personas con riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares, lo cierto es que también puede presentarse en jóvenes y niños. Antaño se atribuía al estilo de vida vicioso o al alto nivel de colesterol en la sangre, pero hoy sabemos que algo tan “inocente” como seguir una dieta llena de ingredientes artificiales también puede alterar tu circulación… incluso si eres atleta.

¿Cómo saber si tengo mala circulación sanguínea?

La siguiente es una lista de los síntomas más habituales que se observan en personas con problemas circulatorios. Si notas uno o más de ellos, te recomendamos consultar con tu médico para que ejecute los análisis pertinentes que permitan hacer una diagnosis precisa, y hallar el tratamiento más adecuado para cada caso.

Cabello deslucido y uñas quebradizas (aunque no son ellos mismos los que “usan” la sangre, los folículos y cutículas de los que nacen sí necesitan de sangre para producir cabellos y uñas saludables).

Calambres, dolor de piernas y musculares, sin otra explicación evidente

Decoloración de la piel (especialmente en manos y pies, el cutis puede tomar un tono blanco o azulado, por la falta de sangre).

Las hamburguesas y gaseosas pueden producir problemas circulatorios.

Incluso si eres delgado, activo y estás en forma, algunas elecciones en tu estilo de vida pueden causar problemas vasculares.

© Depositphotos.com/belchonock

Disminución en la actividad cognitiva (al no recibir suficiente sangre, tu cerebro tiene más dificultades para almacenar y recordar conceptos, reaccionar rápidamente, o analizar situaciones).

Enfermedades frecuentes (al tener menos nutrientes y oxígeno, el sistema inmune tiene problemas para lidiar con los agresores más frecuentes, como los resfríos, las gripes y las alergias).

Falta de interés en el sexo, disminución de la libido y mal desempeño sexual (los genitales requieren de sangre para funcionar apropiadamente)

Fatiga frecuente (por la falta de oxígeno en la sangre a tus músculos, ligamentos y tejidos)

Frío en las extremidades (por la falta de un adecuado flujo sanguíneo)

Hinchazón en los pies, tobillos, manos, codos y otras zonas de las extremidades (por los desequilibrios nutricionales y la mala desintoxicación de estas zonas).

Hormigueo en las extremidades, principalmente los dedos y palmas de las manos, y los dedos y plantas de los pies.

Menor rendimiento atlético (por la falta de oxígeno en los músculos en actividad, lo que reduce su capacidad de recuperación y su rendimiento)

Ojeras e hinchazón debajo de los ojos (producto de la falta de irrigación)

Pérdida de apetito (pues el sistema gastrointestinal necesita de sangre para digerir los alimentos y transportar sus nutrientes).

Problemas gastrointestinales, incluyendo náuseas, indigestión y constipación (al carecer de irrigación sanguínea suficiente, tu digestión es inadecuada y tu sistema tiene dificultades a lo largo de todo el proceso).

Sensación de adormecimiento en las extremidades: manos, brazos, piernas y pies.

Sensación de dolor agudo en las extremidades

Sensación de tensión en el pecho (aunque menos frecuente, este es un síntoma de mala circulación directamente en el corazón).

Úlceras en los pies y tobillos que son persistentes.

Venas varicosas y “arañitas”, por la inflamación de las venas que están justo debajo de la piel.

Si notas que tienes estos síntomas de problemas de circulación en las piernas, pies o manos, debes pedir a tu médico que realice los análisis pertinentes, para encontrar el tratamiento ideal para tu caso en particular.

11 tips para mejorar la mala circulación

Ahora veamos algunos remedios para combatir los síntomas de problemas circulatorios. Agrega estos tips a tu rutina de tratamientos si tu médico lo considera de utilidad.

1. Bebe agua. Beber unos 2 litros de agua pura por día es fundamental para todo el organismo, en cada célula, sistema y función.

2. Come alimentos que mejoren tu sistema cardiovascular. Ajo, cebolla, jengibre, cúrcuma, pimienta de cayena, nueces, almendras, semillas de girasol, de chía y de lino son sólo algunos ingredientes que le darán sabor a todas tus comidas, ayudándote a mejorar la circulación sanguínea al mismo tiempo.

3. Cuida tus comidas. Asegúrate de llevar una dieta variada, e integra en cada plato una porción de proteínas magras, una a dos porciones de vegetales frescos, y una porción de grasas saludables (aceite de oliva o de coco, aguacates u otros beneficiosos). Intenta comer dos o más piezas de fruta fresca por día, para el postre o también para las meriendas.

4. Deja de fumar. El tabaco sólo tiene perjuicios para tu salud y tu bienestar, y un impacto directo e inmediato en tu circulación sanguínea.

5. Disfruta de un masaje. Los masajes no sólo son deliciosos y relajantes, sino que también ayudan a combatir los problemas circulatorios y otros procesos orgánicos. Usa aceite esencial de romero, lavanda y eucalipto para aprovechar sus propiedades.

6. Ejercítate. Practica un deporte, ve al gimnasio, o siquiera ve de a pie a hacer trámites, pasea en bicicleta, y sube por las escaleras en lugar de tomar el elevador. Cualquier forma de ejercicio propicia la circulación de la sangre, ayuda en los procesos de desintoxicación, y pone todo nuestro mecanismo de bienestar en movimiento.

7. Elimina o limita los estimulantes. El café, el té negro y rojo (entre otros), las bebidas energizantes y muchos otros estimulantes (incluyendo los que no son precisamente “legales”) afectan tu circulación, y tienen serios efectos secundarios a largo plazo y ante el abuso. Evítalos o limítalos tanto como puedas para prevenir problemas vasculares.

8. Levántate de tu silla. Especialmente si trabajas sentado, asegúrate de ponerte de pie al menos cada 20-30 minutos, así sea sólo para dar algunos pasos por tu oficina. Estar sentados por tiempos prolongados es una de las causas más comunes de mala circulación sanguínea en piernas y pies; pararte o caminar solucionará este problema.

9. Limita tu consumo de alcohol. Mientras que “una copa de vino tinto al día ayuda al corazón”, lo cierto es que beber de más, y con gran regularidad, afecta casi todos tus sistemas orgánicos. Una manera de mejorar el sistema cardiovascular en general es reducir el consumo de alcohol a una copa de vino tinto por día, y 1 a 2 cócteles por semana.

10. Mejora la postura. Sentarnos encorvados y/o mantener la mirada hacia abajo (como cuando usas tu móvil) causa presión en el torno, y esto genera mala circulación. Mantén una postura erguida al estar sentado o de pie, con los hombros relajados y hacia atrás, lejos de las orejas, la vista al frente y el mentón paralelo al suelo.

"Recuerda que esta es una guía con propósitos informativos. Cualquier diagnosis sobre los problemas de circulación debe ser realizada por un médico profesional calificado."

11. Reduce tu consumo de sodio. La sal común de mesa es uno de los principales ingredientes que debes controlar para reducir los problemas circulatorios. Aunque seas una persona activa y no tengas enfermedad cardiovascular, limita tu consumo de alimentos con sodio y de sal, o reemplaza la sal de mesa por alternativas más saludables.

Ahora ya puedes identificar la mala circulación sanguínea y mejorar tu condición. Pero recuerda: esta es una guía con propósitos informativos. Cualquier diagnosis debe ser realizada por un médico profesional calificado, quien sabrá hallar no sólo la presencia de problemas circulatorios, sino también su origen y mejor curso de tratamiento.
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