Cómo plantear nuestros propósitos para año nuevo

Los propósitos de año nuevo no son expresiones de deseo, sino que son afirmaciones, metas que planeamos cumplir. Como organizarlos.

Los propósitos de año nuevo deben ser metas alcanzables. aprende cómo plantear tus propósitos de año nuevo

Piensa en metas que puedas alcanzar a la hora de hacer tus propósitos de Año nuevo.

¿Qué es un propósito?

No es lo mismo un propósito que un deseo. Mientras que el segundo es un pedido al Universo, a Dios, a la vida o a la suerte, el primero es una intención firme, cuya realización dependerá exclusivamente de nuestro empeño y acción al respecto.

Aprendamos más sobre los propósitos de año nuevo, y cómo cumplirlos.

"Un propósito es una intención firme, cuya realización dependerá exclusivamente de nuestro empeño y acción al respecto."

Formas de plantear los propósitos

Los propósitos de año nuevo, como vimos, no son expresiones de deseo, sino que son afirmaciones, metas que planeamos cumplir. Por ello, lo ideal es proponernos un objetivo accesible, alcanzable y factible de ser realizado. Por ejemplo, podemos proponernos perder 5 kilogramos a lo largo del año: lograremos esto con dietas simples, algo de ejercicio, y una alimentación más saludable. Pero si nuestro propósito es perder 15 kilos en dos meses, el objetivo se tornará en algo que, de ser alcanzado, es dañino para la salud. Es mejor proponernos metas realistas y adecuadas.

Cuando formulamos nuestros propósitos para año nuevo, debemos hacerlo con fe. No significa necesariamente una fe religiosa, sino con esperanza y determinación. Hay que realizar, aprender, ganar o perder aquello que en verdad estamos dispuestos a buscar, a trabajar para conseguirlo. No es necesario hacer una lista interminable de metas, tan sólo elegiremos unos pocos, sólo aquellos que nos sean de verdad necesarios, deseados y beneficiosos.

Los propósitos de Año Nuevo pueden ser formulados de acuerdo a alguno de los tradicionales rituales de la fecha, como el escribirlos en un papel que será quemado a medianoche, redactarlos sobre la cera de una vela que se deja consumir, o pronunciados en reunión. Claro, también pueden ser formulados de manera íntima y personal, tan sólo pensando en ellos, con total determinación, y visualizando la manera de convertirlos en realidad.

De tal modo, estos propósitos pactados con nosotros mismos serán el combustible que nos movilice durante el año, a ponernos en acción para llegar a la preciada meta. Ya sea perder peso, aprender a tocar un instrumento, leer una cierta cantidad de libros, o incluso hallar el amor, los propósitos son contratos que firmamos con nosotros mismos, y con nuestro bienestar. Por ello, te animamos a pensar ya mismo en los objetivos que quieres alcanzar en este nuevo año, ¡y luego ponerte manos a la obra!