A menudo preparamos algún guiso donde las cebollas incluidas, si son enteras,  se desarman por completo durante la cocción.

Para que esto no vuelva a ocurrir, solo hay que tomar la siguiente precaución antes de colocarlas en el guiso.

Simplemente hay que pelarlas y hacerle un corte un poco profundo en uno de sus extremos para que entre el agua.

Otra forma, es atravesarla con una aguja de tejer, el hueco permitirá que entre el agua a la cebolla produciendo el mismo efecto que en el caso anterior.