Dificultades que deben enfrentar los niños que son fumadores pasivos

En las familias fumadoras, aunque se haga al aire libre o en una sola habitación, los niños se convierten en fumadores pasivos, lo que puede ocasionarles serios problemas.

Problemas para los niños fumadores pasivos

Problemas para los niños fumadores pasivos

Es sabido, o por lo menos se han encargado de repetirnos hasta que lo aprendimos de memoria, que los niños de familias fumadoras aumentan muy significativamente los riesgos de padecer enfermedades respiratorias, pero investigaciones recientes también hablan de la posibilidad de padecer problemas de conducta o de adaptación.

Dificultades que deben enfrentar los niños que son fumadores pasivos
La presencia de humo constante en la casa provoca a los niños dificultad para descansar

Al parecer, la exposición prolongada al humo del cigarrillo se relaciona directamente con los trastornos de la conducta en los niños de 4 a 8 años.

La presencia de humo constante en la casa provoca a los niños dificultad para descansar, esto puede ser una de las principales causas de los problemas de conducta o de adaptación, porque los niños que no descansan correctamente no se desarrollan de forma saludable.

El humo del cigarrillo es desagradable para los niños, no les permite respirar con tranquilidad y si la casa no está perfectamente ventilada, a los problemas para dormir se le sumarán los dolores de cabeza y estómago que provoca el olor del cigarrillo.

Es evidente que un niño que tiene dolor de cabeza o de estómago constantemente no se comportará como corresponde, fallará en sus estudios y tendrá problemas para relacionarse con sus pares.

Los problemas respiratorios y la capacidad para curarse resfriados comunes y otras afecciones similares es muy diferente entre niños fumadores pasivos y los que no lo son.

También la obesidad, las alergias y los problemas cardíacos están presentes en las familias de fumadores.

También es normal que los niños fumadores pasivos tengan problemas de alimentación, en parte por los trastornos de sueño que les provoca y por el malestar general que comentabamos. Por otra parte, así como los adultos fumadores pierden el apetito al fumar, los niños reciben el humo y también pierden las ganas de comer.

Qué hacer si hay fumadores en la familia

Naturalmente, en una familia donde los niños ven fumar a sus padres, tomarán como una actitud natural el fumar cuando sean más grades.

Si en la familia hay fumadores y no quieren dejar el hábito, lo único que pueden hacer para evitar que los niños sufran por su adicción es no fumar dentro de la casa, tampoco hacerlo en momentos antes de estar con los niños, ni cuando van por las calles caminando con ellos de la mano.

"La exposición prolongada al humo del cigarrillo se relaciona directamente con los trastornos de la conducta en niños de 4 a 8 años."

'

"El humo del cigarrillo es desagradable para los niños, no les permite respirar con tranquilidad."