El salmón se puede emplear en innumerables recetas, añadiendo a nuestra mesa un toque de elegancia.

Para poder disfrutar al máximo de su sabor, debemos desalarlo antes de prepararlo. Este es un procedimiento muy sencillo.

Como primer medida, debemos retirar el salmón de la sal y lo colocamos en un recipiente con agua. Cambiamos el agua cada 2 o 3 horas, durante alrededor de 12 horas.

Luego, se seca bien y se utiliza como deseemos.