El primer paso para controlar los miedos

Cuando niños tememos a peludos y gruñones monstruos que se esconden debajo de la cama o dentro del placard. Solemos verlos, oírlos, y nos ocultamos debajo de las sábanas hasta que desaparezcan. Conforme vamos creciendo, estos malvados van desapareciendo de nuestras vidas, así como así.

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Pero a veces, cuando somos adultos, los miedos se transforman en un sinfín de otros agresores, algunos reales y otros un tanto ideales. El miedo a las enfermedades, a las arañas, al fisco, a la muerte o a los vampiros se entremezcla en la vida adulta, convirtiéndonos en una mata de nervios inexplicables que no queremos contar, por temor a vernos ridiculizados: y este es sólo el primero de los problemas que nos imponemos a nosotros mismos para controlarlos.

"Una vez que hables de tus miedos los verás como amenazas menores."

Hablar de los miedos para poder controlarlos

La gran mayoría de los miedos se disipa cuando los exteriorizamos en palabras, en dibujos o de la manera en que podamos hacerlo. Esa es una de las bases de las terapias psicológicas para darles una visual mucho más comprensible, aunque sea para escucharnos a nosotros mismos en lo imaginario, en lo absurdo, o quizás en lo leve que son nuestros temores.

Puede que te aterren los tiburones. Ni siquiera te metes al agua por miedo a ellos. Pero dialogando con tu terapeuta, con un amigo o con cualquier persona, quizás notes que no te estás metiendo siquiera a la piscina de tu jardín por miedo a estos animales. Pero pensemos en esto: ¿acaso algún tiburón puede llegar hasta esa piscina?

Como este ejemplo hay cientos. Los miedos a los insectos pueden ser más habituales, pues hay insectos de todos tipos en muchísimos lugares. Pero vivir con la fobia a ser picado por moscas Tse Tse africanas, si vives en Guatemala, puede ser algo exagerado, poco probable, y por tu propio temor es que puedes no haber notado este simple detalle que, en definitiva, puede ser lo que te ayude a controlarlo.

Una vez que hables de tus miedos los verás como amenazas menores. Si se trata de temores arraigados en tu psiquis (como fobias profundas o miedos a temas inmanejables, como a la muerte -por ejemplo-) la mejor idea es tratarlos en terapia psicológica, pues necesitas de ayuda profesional para tener un abordaje adecuado a estas fobias. Pero cuando se trate de miedos simples, el diálogo con amigos, conocidos, incluso con extraños te servirá para darte cuenta que todo esta en tu cabeza y si lo piensas lógicamente, no hay nada que temer. Hablar es el primer paso, y es la puerta de entrada al control y a la liberación de tus miedos.

"Hablar es el primer paso, y es la puerta de entrada al control y a la liberación de tus miedos."