¿Cómo debemos actuar cuando el niño quiere hacer las cosas sólo?

De a poco, el pequeño va adquiriendo autonomía y comienza a hacer ciertas tareas por sí mismo. ¿Cómo debemos actuar en esta etapa?

El niño quiere hacer las cosas sólo: ¿lo dejamos?

La autonomía del niño

Muy a menudo, en la puerta del jardín de niños o de la escuela primaria, escuchamos o participamos de conversaciones en las que los padres nos mostramos orgullosos porque nuestro pequeño se las arregla sólo para gran cantidad de tareas.

Si nuestro niño no ha alcanzado la autonomía que nos cuentan otros padres de sus hijos, no hay que desesperar, tan sólo hay que analizar la situación y comprobar si el niño ha logrado el grado de madurez suficiente como para valerse por sí mismo para ciertas tareas, o todavía necesita de nuestra ayuda y estimulación.

¿Cómo debemos actuar cuando el niño quiere hacer las cosas sólo?
Cuando el niño intenta hacer las cosas sólo, no es bueno castigarlo si le sale mal, lo importantes es darle coraje y ganas de seguir intentando.

Pero muchas veces lo que sucede es que el niño tiene la madurez suficiente para comenzar a practicar su autonomía, pero nosotros, los grandes, por falta de tiempo o porque suponemos que debemos ayudarlos, no dejamos que intenten alcanzar un juguete que tienen relativamente lejos, les pinchamos la comida con el tenedor, o no les permitimos que se abotonen las camisas o se abrochen los zapatos.

Cómo actuar cuando el niño quiere hacer las cosas sólo

Los que saben, dicen que nuestra actitud frente a nuestro niño que intenta hacer las cosas sólo debe ser la de proporcionarle el ambiente adecuado para que pueda experimentar, equivocarse y volver a intentar.

A los más pequeños, desde los 5 meses, se los puede dejar en el piso sobre una manta, con juguetes a su alcance, pero no a mano. A los que intentan comer solos, se les puede ofrecer un tenedor especial sin puntas agudas, para minimizar los riesgos, y a los más grandes, podemos comprarles ropas con botones sencillos, velcro o cierres, para que ganen confianza y mejoren su motricidad fina.

Cuando el niño intenta hacer las cosas sólo, no es bueno castigarlo si le sale mal, lo importantes es darle coraje y ganas de seguir intentando; nos guardaremos el disgusto de tener que limpiar la comida del suelo o lavar manchas imposibles. Cuando las cosas salen bien, lo mejor es demostrarle nuestro orgullo y alegría.

En esta etapa, como mencionamos al principio, tendremos que armarnos de paciencia y comprender que, para que la autonomía del niño se haga un habito, tiene que hacerse todo el tiempo y en todos lados, no sirve el "te visto yo porque estoy apurada" o "en la casa de papá me dan de comer".

Recuerda estar atenta, pero sin intervenir, cuando veas que tu niño intenta hacer algo por sí mismo. Sólo es necesario que él sepa que estás ahí por si necesita que le expliques cómo se hace o apoyarlo.

Elige sitios y páginas web bien establecidos, seguros, que cuenten con su trayectoria o su reconocimiento.

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