Cómo ayudar a los demás para sentirnos mejor

Escrito por: Eugenia

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Si procuramos el bien en los demás, tendremos una recompensa por ese esfuerzo, obtener también nuestro propio bienestar.

Ideas para sentirnos mejor

Si estás buscando tu felicidad y bienestar, seguramente habrás notado cuánta gente a nuestro alrededor no está en su mejor estado de ánimo. Y es que la búsqueda de la felicidad es una tarea individual, pero es también un esfuerzo compartido.

Cómo ayudar a los demás para sentirnos mejor

Cuando queremos sentirnos bien, seguramente vamos a un sitio alegre y entretenido. Si buscas reír, es más probable que vayas a una sala de teatro o al cine a ver una película cómica, y que no vayas al banco o a un cementerio. Del mismo modo, puedes elegir el ámbito en el que te desempeñes, ya sea modificándolo por completo o haciendo pequeños cambios.

"Traer alegría a tu vida ciertamente mejorará la sensación que tengas en el trabajo y te sentirás mejor. Y lo mejor de todo, es que motivará a tus colegas a hacer lo mismo."

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Cómo ayudar a los demás para sentirnos mejor

  • Si no te gusta el lugar donde trabajas, ya sea porque es una oficina sombría y lúgubre, prueba con cambiar la iluminación. Elige una cálida y alegre, brillante y adecuada. Abre la ventana para dejar que entre el sol. Coloca una pequeña planta en tu escritorio y, de no poder hacerlo, al menos coloca una artificial, llena de flores y colores.
  • Pero claro, si no es el sitio sino la actividad lo que te impulsa a la desmotivación, prueba con cambiar de empleo. Sin embargo, antes de tomar una decisión radical, haz estos pequeños cambios. Traer alegría a tu vida ciertamente mejorará la sensación que tengas en el trabajo. Y lo mejor de todo, es que motivará a tus colegas a hacer lo mismo.
  • Cuando todos se hayan contagiado de este bienestar, verás que el ambiente es tanto mejor. Y es entonces cuando puedes dar el batacazo final: si procuras la felicidad de los demás, lograrás lo mismo contigo.
  • Ayuda a quien lo necesite. Esto será de enorme valor para esa otra persona, y también para ti. El egoísmo no sirve, y menos en espacios confinados. Tampoco debes transformarte en santo si no es lo que deseas, pero dar una mano sincera hace bien para el alma.
  • Si tu amigo necesita una mano para mudarse de casa, pues ofrécele tu ayuda. Si no tienes fuerza, seguramente apreciará a alguien que se encargue de la logística. Si tu compañero de trabajo ha sufrido un accidente en su mano, seguramente agradecerá que le ayudes con las tareas manuales.
  • Si tu compañero de estudios ha enfermado, estará complacido de que le lleves las tareas y apuntes del día. Una mano lava a la otra, y cuando tú necesites ayuda, verás cómo tus esfuerzos son recompensados. Habrás hecho tu parte para hacer de este, un mundo mejor.