Ventajas de permitir a los niños que se aburran

¿Es bueno que nuestros hijos se aburran? Pues sí, aunque no todo el tiempo, ni debe convertirse en un modo de vida. El aburrimiento hace volar la imaginación y despierta la creatividad en los niños.

El aburrimiento, motor de la imaginación

La era digital contra la imaginación

Esta generación de niños tiene una gran ventaja y una gran contra. Ambas son la tecnología. Ellos tienen un alcance a la información y al entretenimiento como nunca antes hubiéramos imaginado. Por otro lado, esta facilidad de diversión prediseñada carece del necesario aporte de imaginación en los niños, e incluso en los adultos.

Leer un libro siempre fue mejor que ver la TV, en cuanto a abrir la mente, imaginar la forma de las palabras, y hasta inventar nuestras propias historias. Y eso es lo que facilita el sano aburrimiento en los más chicos.

Cuando se corta la electricidad, se daña el ordenador, o simplemente cuando no tienen permiso de usarlo, el primer impulso siempre es el de “estar aburridos”. Sólo es cuestión de minutos antes de que tomen su masilla de modelar, sus lápices de colores o sus ladrillos encastrables y creen con ellos mundos maravillosos, historias increíbles y seres fantásticos que viven las más desopilantes experiencias.

Reduce la pantalla y fomenta la imaginación en los niños

La verdad es que esta hiper-estimulación infantil es, mayormente, culpa de los padres. Con tal de no tenerlos por allí, gritando o quejándose del aburrimiento, enseguida los conectan al “chupete electrónico” de la TV, o los sientan frente a la pantalla de la consola de juegos, del ordenador, o del teléfono celular para jugar acartonadamente, sin una gota de estímulo creativo en medio. Y son los padres quienes deben terminar con este ciclo.

Debemos adecuarnos a la realidad de esta generación. No podemos quitarles totalmente el ordenador, pero sí podemos determinar un tiempo máximo de permanencia frente a la pantalla.

Otra idea es inventar un sistema que funcione dentro del hogar: por cada hora de lectura, el niño “ganará” media hora de televisión; cada película que quiera ver para entretenerse deberá venir acompañada de un modelo de masilla o de un escrito al respecto, y así. Cada familia tendrá sus propias reglas al respecto, e incluso puedes diseñar un sistema exclusivo para cada uno de tus hijos.

Los padres son los responsables de “fomentar” este sano aburrimiento en sus hijos. Alterna el entretenimiento digital y electrónico con el mental e imaginativo. Un día de libros y dibujos, y otro de televisión; una hora de videoconsola y una de modelado de masilla. Ve intercalando las actividades que propones a tus hijos.

Al principio se negarán, o se darán a la tarea sólo para quejarse de aburrimiento a los pocos minutos. Ten paciencia, pues ellos están acostumbrados a la inmediatez de los videojuegos, al avance de niveles, a los gráficos que hacen todo por ellos. Con algo de tiempo y de práctica, seguramente le tomarán el gusto a las nuevas actividades. En menos de lo que piensas preferirán los bloques al ordenador… sólo si se dedican todos en conjunto a lograrlo.

"No debemos quitarles totalmente el ordenador, pero sí determinar un tiempo máximo de permanencia frente a la pantalla."

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"Una idea es inventar un sistema que funcione dentro del hogar: por cada hora de lectura, el niño 'ganará' media hora de televisión."