Una Bomba de Nutrientes para el Jardín

Cómo hacer una Bomba de Nutrientes Automática

Para tener un jardín hermoso, frondoso, o una huerta bien saludable, esta idea para hacer una bomba de nutrientes para el jardín te encantará.

Quizás todos saben que hacer una composta casera es una idea genial, pero si tienes sólo un pequeño jardín bien sabes que no puedes hacer una compostera de tamaño adecuado, sin tener que convivir con los aromas que suele producir en el verano, y quedando sólo con la posibilidad de hacerlo en interiores. Pero con esta bomba automática, tus tierras de cultivo estarán bien equilibradas, saludables, y listas para lucir especies llenas de vida.

Elementos necesarios

Para hacer esta bomba que “funcionará” automáticamente, y por el tiempo que quieras, necesitarás algunos elementos que conseguirás en la sección de construcción del mercado local. Son económicos, y hasta puedes pedir de regalo en las obras residenciales que hayan tenido recortes y excedentes, imposibles de usar para futuras instalaciones.

Nutrientes para el jardín. Bomba para abonar las plantas automáticamente. Crea una bomba de nutrientes para los cultivos del jardín

© Depositphotos.com/aodaodaodaod

Imagen 1. En el mercado podrás comprar tubos para crear esta bomba de nutrientes casera.

Para hacer esta bomba de nutrientes, necesitarás:

- Un recorte de aproximadamente un metro de largo de caño para instalaciones sanitarias (cloacales, en su mayoría). Es un caño de PVC o plástico, de unos 10 cm de diámetro, aproximadamente.
- Un tiesto de arcilla, plástico o de barro cocido, de un diámetro interno aproximado al del caño.
- Taladro y brocas adecuadas para el material del tubo: una de unos 3 a 5 mm de diámetro, y otra broca de pala de unos 4 cm de diámetro.
- Tierra nutrida para canteros, a la que agregues restos orgánicos de tu cocina si quieres el mismo día en que hagas este proyecto.
- Lombrices vivas (puedes hallarlas en tiendas de jardinería).
- Pala de jardinería.

Cómo hacer la bomba para nutrir el jardín

Lo primero es preparar el tubo. Límpialo y, si fuera necesario, lija los bordes para evitar cortes o raspones en tu piel. Usando la broca más pequeña, haz varias perforaciones en los últimos 25 a 30 centímetros de uno de los extremos del caño: esto funcionará como un infusionador de té en hebras, por decirlo de algún modo.

A continuación, pon la broca de pala en el taladro, y haz una perforación grande en ese mismo extremo, en los últimos 20 centímetros, no más de 4 para que funcionen en conjunto con las perforaciones más pequeñas. Puedes usar la broca de pala de 4 cm o una algo más grande, a tu gusto y de acuerdo a lo que tengas en tu caja de herramientas. Si no tienes broca de pala, con mucho cuidado haz pequeñas perforaciones con la broca pequeña dibujando un círculo (u otra forma), y luego corta con una sierra.

Usando la pequeña pala de jardinería para perforaciones (la que es más delgada), cava un hoyo de unos 30 a 40 centímetros de profundidad. Ubícalo hacia el centro y la parte posterior de tus canteros, para que los nutrientes puedan abastecer a todo el espacio. Cuando tengas el hoyo listo, esparce un poco de tierra nutrida en la base y los lados, para lograr una mejor “conexión” entre el suelo y la bomba de nutrientes, en caso de que la tierra fuera muy arcillosa. Ahora, pon allí el tubo, con la parte perforada hacia abajo. Dale algunos golpecitos desde arriba, y rellena el resto del hoyo con la tierra para cultivo, o con la misma tierra que quitaste al excavar.

Nota: si por cuestiones estéticas no quisieras dejar el tubo a la vista, puedes enterrarlo tanto como quieras, incluso dejándolo al nivel del suelo en su abertura.

Relleno

Para lograr un buen abastecimiento de tu bomba, reúne algunos restos biológicos de tu cocina: el poso del café, la yerba mate, hebras de té, cáscaras de frutas y vegetales, sus pieles, restos de comidas crudas y todo lo que encuentres. Ahora, pon un puñado generoso (o dos) de estos restos orgánicos dentro del tubo, algunas lombrices de tierra, y una capa de tierra  para cultivos. Repite estas capas hasta llegar aproximadamente a los tres cuartos de la altura de tu bomba.

Por último, agrega un poco de agua (un litro o 4 tazas, aproximadamente), y ve agregando restos orgánicos y unas cucharadas de agua una vez por semana, o con la regularidad que prefieras. Así, tu cantero o tus cultivos tendrán un abastecimiento constante de nutrientes y abono natural, logrando flores coloridas, plantas frondosas, y hasta comestibles sumamente saludables, gracias a esta bomba de nutrientes automática para tu jardín.

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