Un café diferente con caramelo y sal

¿Cansado del sabor de siempre?. Aquí te ofrecemos una receta para un café especial elaborado con caramelo y sal.

Un café diferente con caramelo y sal

Un café diferente con caramelo y sal

Receta para un café distinto

Si ya estás un poco acostumbrado al sabor del café tradicional, seguro que habrás comenzado a probar con diversos agregados. Esencias y extractos de vainilla, chocolate, menta, quizás chocolate en polvo, crema y hasta algún licor suelen ser los acompañantes más elegidos.

Pero hoy te proponemos un sabor diferente, algo extravagante y completamente delicioso. Prepara tus ingredientes y sorprende a tus invitados con este café con caramelo salado. ¡Así es, con caramelo y sal!

Cómo hacer café de caramelo salado

Prepara el café más bien fuerte, pero no demasiado para evitar la agresividad y el sabor metálico. Mientras dejas funcionando la máquina, deja las tazas listas agregándoles agua caliente para llevarlas a una mejor temperatura. Justo antes de que el café esté listo, vacíalas y déjalas boca abajo para drenar el agua excedente.

Un café diferente con caramelo y sal
Un café diferente con caramelo y sal

"Prepara el café más bien fuerte, pero no demasiado para evitar la agresividad y el sabor metálico."

En una olla pequeña o un jarro, coloca el café calculando para servir cuatro tazas grandes. Añade media cucharadita de sal (kosher, marina, baja en sodio o común, la que prefieras), cuatro cucharadas de salsa de caramelo (de las que se sirve sobre los helados), y media taza de leche o de crema.

"Sirve el café en las tazas, vertiendo el líquido y dejando espacio suficiente para coronar por encima con su espuma."

Revuelve mientras calientas a fuego bajo, hasta que la sal se disuelva por completo y el caramelo se haya emulsionado con la leche. Retira del calor, vierte en un frasco o contenedor con tapa resistente a la temperatura, y agrega media a una taza de leche o de crema. Cierra firmemente y agita para incorporar todo, creando una espuma.

Sirve el café en las tazas, vertiendo el líquido y dejando espacio suficiente para coronar por encima con su espuma, usando una cuchara.