¿Tu bebé se alimenta bien?

La alimentación del bebé

"Los niños están bien, comen bien, juegan mucho" es la frase que suele responder a la pregunta de "cómo está tu familia". Y es que la alimentación de los pequeños es de gran importancia: es lo que permite su desarrollo físico y mental, afecta su humor de manera positiva o negativa y, en definitiva, augura una buena salud.

Si quieres saber si tu pequeño bebé come bien, aquí te damos estos consejos.

La frecuencia de la alimentación

No esperes a que tu bebé llore o te de señales de hambre para comer, pues hay algunos casos de niños que no emiten sonido alguno y pareciera que "se olvidan" de alimentarse. La delgadez, tan buscada por los adultos, es un enemigo peligroso en los bebés, y es tu tarea combatirla.

Sigue una frecuencia de alimentación adecuada a su edad: a libre demanda y nunca con más de tres horas de separación durante los primeros tres meses de vida, cada dos a tres horas en los siguientes, y luego con la regularidad y cantidad que sea determinada de acuerdo a sus condiciones físicas y al tipo de alimentación.

Aunque no haya llanto, ofrece el alimento a tu bebé y hazlo con tiempo y paciencia: es importante que se alimente correctamente, aunque lo notes con algo de sobrepeso. Esto siempre puede corregirse (siempre que sea en valores adecuados y sin exageraciones).

Consulta con el médico sobre su alimentación

Si cumples con la regularidad de las comidas pero no estás segura de si tu bebé se alimenta bien, consulta con tu médico. El pediatra o el neonatólogo sabrá evaluar su índice de crecimiento y desarrollo. Es importante que estos detalles se vean en cada consulta, pues una mala alimentación durante tan sólo un mes en su existencia puede tener consecuencias bastante indeseables por padres y madres.

Si el médico determina que su dieta no está siendo suficiente, planifiquen en conjunto una alimentación complementaria. A veces la calidad y el valor nutritivo de la leche materna, e incluso el caudal de su producción, no son los suficientes para los requisitos del bebé, a partir de sus condiciones particulares. Es entonces cuando la teta se complementará con biberones de leche de fórmula o maternizada, permitiendo así un mejor desarrollo tanto físico como mental.

Si el bebé come bien, pero vomita con frecuencia, puede haber condiciones físicas u otras que estén impidiendo una adecuada nutrición, lo que se compara a una mala alimentación. Algo similar ocurre cuando notas que mueve los intestinos con mayor regularidad de la normal, o cuando sus heces son en extremo líquidas. Consulta siempre al médico, y a tantos profesionales como quieras, para definirlo concretamente. Haz las visitas al consultorio, analiza, y también sigue tu instinto cuando se trata del bienestar de tu bebé. Lo importante es que sea saludable y feliz, y es tu tarea lograrlo, aunque el pequeño no demuestre señales de hambre.

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