Recupera comida para ahorrar

Evitando el desperdicio

Todos caemos alguna vez en la misma trampa de tener comida en exceso que está a punto de echarse a perder. Para que esto no te ocurra (y con ello, no necesites comprar más ni desperdiciar el dinero) te proponemos aplicar algunos simples tips.

Antes de cocinar “lo que tienes ganas de comer”, procura elaborar platillos a partir de lo que tienes en casa y que no perdure mucho tiempo más. Nunca debes consumir alimentos fuera de su fecha de caducidad, pero hasta ese mismo día sí que puedes utilizarlos como ingredientes de sabrosas creaciones.

También recuerda cocinar en cantidad suficiente y no abundante. Si hubiera sobras, puedes llevarlas al refrigerador y consumirlas al día siguiente, y si los sobrantes fueran demasiados, siempre te queda la opción de congelarlos para otra ocasión.

El pan de cada día

Si te ha quedado pan y se ha endurecido, humedécelo en su corteza y llévalo al horno bajo-moderado (180°C) por unos 7 minutos. Podrás aprovecharlo en esa comida, aunque para la siguiente lo mejor será dejarlo endurecer del todo y rallarlo para utilizar como rebozador.

Algo similar puedes hacer con las galletitas, salvo que en lugar de duras, se hayan humedecido y ablandado. Simplemente, vuelve a hornearlas por 5 minutos a la misma temperatura y cómelas con gusto. Si vuelve a haber sobrantes, pulverízalas para agregar a tus bombones caseros, tortas, o como crocante delicioso para los helados y macedonias de frutas.

Reaprovechar lácteos

Si el queso de pasta dura se te ha convertido en una roca, sumérgelo en leche tibia y déjalo allí por algunas horas. Volverá a una textura apta para rallar. Si hubieras comprado demasiado y sabes que no podrás comer tanto en tan poco tiempo, simplemente congélalo: mantequilla, leches, yogures y también quesos de pastas blandas o duras (incluso los ya rallados) pueden ser guardados en el freezer para otra ocasión.

Recuperar vegetales

Si tus lechugas, acelgas, espinacas o vegetales de hojas se han puesto algo mustias y pasadas de tiempo, sólo necesitas colocarlas en un cuenco con agua fría y dentro del refrigerador por algunas horas. Recuperarán su vitalidad.
Para conservarlas por más tiempo (sin aliñar, claro) debes lavarlas y secarlas en una centrífuga, para luego envolverlas en toallas de papel absorbente y cerrarlo con bandas elásticas. También el pepino puede recuperarse, cortando sus puntas y colocándolo dentro de un frasco con agua fría, en posición vertical.
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