Cómo tratar la alergia a avispas y abejas

Cómo saber si soy alérgico a las abejas

Las avispas y las abejas, esos preciosos insectos voladores, pueden producir alergias varias después de recibir una de sus picaduras.

Más vale no comprobarlo en nuestro propio cuerpo, pero si somos alérgicos a estos insectos y tenemos la mala suerte de recibir su dolorosa picadura, observaremos síntomas como palpitaciones, sensación de ahogamiento, enrojecimiento importante de la piel e hinchazón en otras partes del cuerpo donde no nos ha picado, todo esto acompañado de una situación de malestar general después de sufrir la inyecta de veneno.

Estos síntomas se suelen dar a partir de la segunda picadura, es decir, que la primera vez que probamos el veneno de estos insectos es difícil padecer una reacción alérgica, pero sí es perfectamente posible a partir de segundas y posteriores picaduras, durante las cuales se incrementan los síntomas anteriores (taquicardias, dificultad para respirar, etc.), e incluso se podría llegar a la muerte si no se recibe atención médica.

Por esto, es indispensable que al notar los primeros síntomas descritos se acuda a un servicio de Urgencias para aliviar el malestar, y posteriormente, al médico de cabecera o especialista para realizar las pruebas pertinentes.

Cómo prevenir picaduras de abejas

La mejor forma de prevenir síntomas de alergia es la prevención, evitando el contacto con este tipo de insectos. Para ello se pueden seguir varios consejos básicos y lógicos, como alejarse de zonas florales, no tocar ni molestar nidos de avispas ni paneles de abejas, o evitar comer al aire libre, especialmente durante la primavera y el verano.

Si se da la circunstancia de que observamos una abeja posada sobre nuestra piel, no se debe realizar ningún movimiento brusco sino esperar a que se vaya; si no encuentra ninguna amenaza no picará. Esta misma idea se puede seguir en ocasiones en que sin darnos cuenta nos acercamos demasiado a los nidos de estos insectos; es recomendable alejarse con movimientos lentos y sin ponerse a correr.

Viajando en coche con las ventanillas bajas es frecuente que se introduzca una abeja o avispa. En estos casos, conviene no dejarse llevar por el pavor, de otra forma se puede causar un accidente con consecuencias mucho más serias que la de una picadura.

Tratamiento para las picaduras de abejas

Si a pesar de todas estas recomendaciones sufrimos la dolorosa picadura de una abeja o avispa, conviene quitar el aguijón (en caso de abejas) con unas pinzas y con sumo cuidado, y seguidamente frotar la zona afectada suavemente con algodón impregnado en bicarbonato o desodorante convencional, siempre que incluya aluminio entre sus componentes (la mayoría lo tienen). También se puede aplicar hielo para bajar la hinchazón.

En caso de notar malestar general, dificultad al tragar alimentos o respirar, vómitos, mareos, inflamación de muñeca o tobillo o diarrea, se debe acudir a un servicio de Urgencias.

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