Tips para ser una mamá feliz

La felicidad depende de cada uno, y ser una mamá feliz también requiere de conocimiento sobre ti misma.

Cómo ser una mamá feliz

Creando la felicidad de mamá

Es tan simple como cierto: un hogar es más feliz cuando mamá está feliz. Es casi una regla general en cada casa del mundo entero, y todos sabemos la importancia de que mamá (la reina, la hacedora de todo, la encargada general) este feliz y se sienta amada para que todo el hogar funcione de maravillas.

Y esto se relaciona directamente con los hijos. Cuando mamá está estresada, depresiva, tensionada, se siente poco amada, abandonada o con cualquier emoción negativa, los niños lo sienten, lo notan, y actúan al respecto. Se pueden tornar agresivos hacia papá o hacia los demás (a quienes responsabilizan por la desdicha de mamá), pueden también ellos deprimirse y entristecerse, o pueden finalmente crear una distancia emocional con esa mamá que nunca sonríe.

Por eso, debes ser la artífice de tu propia felicidad. Debes proponértelo cada día y a cada momento, sea cual fuere la situación en la que te encuentras: busca el lado positivo a todo para sentirte mejor, ser una mujer más completa, y formar un hogar más dichoso en todo aspecto.

Tips para ser una mamá feliz
Es tan simple como cierto: un hogar es más feliz cuando mamá está feliz.

"Debes ser la artífice de tu propia felicidad. Debes proponértelo cada día y a cada momento, sea cual fuere la situación."

Cómo ser una mamá feliz

Propóntelo. Hazlo. Busca la manera. No existe el hada madrina de los cuentos que haga todo realidad para ti, eres tú misma quien debe lograrlo. Busca la manera de hacer tus tareas más entretenidas, como competir contra ti misma en cuánto tiempo demoras en tender las camas si esa es tu actividad del día. Si te sientes poco amada, busca ambientes donde te sientas querida y hasta necesitada. ¿Un truco simple? Ten una mascota. Todos sabemos que mamá es quien se encarga de las mascotas, y que perros, gatos, roedores y aves dan amor incondicional y siempre se alegran de verte llegar por la puerta de calle, pase lo que pase.

Haz actividades relajantes y que te den placer. Puede ser un curso, pasear, ir al gimnasio o ir al salón de belleza. En tanto el presupuesto te lo permita, haz cada día algo que te haga sentir bien. Estos pequeños momentos son sólo para ti. Pide a tu familia que no te interrumpa si estás haciéndolo en casa, o que no te llamen si estás en otro sitio. Tener tiempo sólo para ti no es egoísmo, sino una necesidad para recordar que eres una mujer completa, íntegra, con todo el derecho y la plena capacidad de ser feliz.

"Acéptate como eres, una mujer natural, real, incapaz de hacerlo todo perfecto. Aceptar tus fallas te acercará un poco más hacia ti misma."

Por último, olvídate de la noción de supermamá. Eso que ves en la TV son puras fantasías: las actrices que dicen tener 3 hijos y criarlos a la perfección mientras ruedan su última obra nominada al Premio Oscar probablemente también tenga un batallón de nanas, peinadores, maquilladores, jardineros y amas de llave que hacen que todo se cumpla en tiempo récord. Deja de lado esa idea: tú eres una mujer real, con cosas por hacer, con el cabello que se alborota, con algunas estrías en el vientre luego de tu último bebé. Acéptate como eres, una mujer natural, real, incapaz de hacerlo todo perfecto (nadie puede hacerlo). Aceptar tus fallas te acercará un poco más hacia ti misma, al conocerte, al quererte y, eventualmente, a tu felicidad.

Y todos lo sabemos muy bien: mamá feliz, hogar feliz.