Cómo reconocer ciertas enfermedades de las plantas

La jardinería es una actividad sumamente atrapante, que nos puede brindar horas de alegría, entretenimiento, y también que nos da la posibilidad de relajarnos o enfocar nuestras energías en una labor saludable, que nos conecta con nuestro entorno natural.

Entre las tareas de la jardinería, se encuentra el cuidado de las plantas, y cuando las enfermedades acechan, es mejor prestar atención para saber cómo reconocerlas y tratarlas, para tener un jardín siempre impecable.

En primer lugar, debemos aprender a diferenciar cuándo una planta está enferma, y cuando está sufriendo problemáticas habituales. Por ejemplo, algunas variedades presentan, en ocasiones, hojas marchitas y debilitadas. En la mayoría de los casos se trata de una hoja cuya vida ha caducado, y comienza a marchitarse, sin deberse ni a una enfermedad, peste o plaga, ni a una falta o exceso de agua.

Notaremos, entonces, que la hoja se amarillenta, comienza a secarse o a marchitarse, y se debilita. No tendremos más que eliminarla de la planta, para permitir el brote de una nueva hoja en su lugar.

Al igual que las hojas, a veces los pétalos de las flores corren con tal suerte, Dejaremos que se desprendan por su cuenta, o bien los retiraremos, y luego observaremos el desarrollo de la planta. Si existiera alguna enfermedad, notaremos más síntomas.

A veces las hojas se notan marchitas, ennegrecidas y secas, debido no a una enfermedad, sino a la falta de agua. Hay variedades que requieren de un riego en tierra, mientras que otras requieren de "lluvia", es decir, que humedezcamos también hojas y flores al regar. Podemos comprender la diferencia entre ambas de esta manera: las plantas más carnosas, que tienden a acumular humedad, serán mejor regadas en tierra, para no correr riesgo de podredumbre.

Si la planta ha sufrido un exceso de humedad, o bien si está siendo atacada por hongos, normalmente podremos apreciar manchas mohosas o pelusas en formación en las zonas más carnosas y húmedas, como en la base y centro de las hojas, y en la base de las flores. Debemos limpiar la planta con un paño apenas húmedo o seco, y aplicar un producto fungicida adecuado para la variedad de la que se trate.

Hay otras pestes que tienen fácil solución. Los pulgones y otros seres semejantes como la cochinilla, pueden ser tratados simplemente rociándolos o pulverizándolos con productos pesticidas, según la variedad de la que se trate. Para estar seguros, consultaremos a un viverista o jardinero especializado, o bien podemos eliminar las plagas del jardín con este producto casero, para lograr una cura más orgánica, natural y apropiada para cada variedad afectada.

Por ejemplo, un excelente remedio casero para las pestes es hacer una elaboración de orégano hervido en agua. También podemos colocar una planta de lavanda cerca de las plantas que tienen alta tendencia a ser atacadas por pulgones y otros, para que sean repelidas con el aroma natural de estas flores.

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