Qué hacer cuando los niños solo responden: no quiero

Los "no quiero" forman parte de una etapa en la vida de los pequeños que a los grandes nos exaspera. Pero hay maneras de evitar que esta frase te quite la paciencia y el disfrute de la vida.

Cómo superar el: No Quiero; de los niños

La importancia de los "No quiero"

Se dice que los 2 y 3 años de edad de los niños son los “años terribles”. Y hay buena razón para ello: nuestros hijos van adquiriendo su independencia, y buscan afirmarse en el mundo de manera determinante… a veces “demasiado” determinante, desde el punto de vista de mamá.

Qué hacer cuando los niños solo responden
Ante los berrinches y los "no quiero", lo primero es no perder la paciencia.

Es en esta edad cuando aparecen los berrinches, las mañas, y una de las frases que más desespera a las mamás de cualquier rincón del mundo: “no quiero”. Aparece como su respuesta automática a la hora del baño, a las comidas, a ir a la guardería o a hacer actividades.

No te desesperes en esta etapa. No sólo es completamente normal que los niños respondan de esta manera, sino que también es necesario para que comience a afirmarse en su personalidad, un paso que el pequeño o la niña necesita dar para sentar las bases de su propia independencia. Y, ya que es una etapa natural como cualquier otra, irá encontrando su propio curso y desaparecerá con el paso del tiempo. Sólo debes mantener la paciencia sin crear confrontaciones ni recurrir a medidas poco recomendables, como los regaños.

¿Qué hacer ante el “no quiero” de tu hijo?

Lo primero es no perder la paciencia. Es fundamental que aprendas a controlar esta ira que nace cuando escuchamos ese “no” por tercera, cuarta o centésima vez. Explícale con calma qué es lo que le estás pidiendo y por qué, pero sólo dos a tres veces: repetir algo hasta el cansancio no es un camino saludable de comunicación. Dile una vez claramente y con paciencia, repítele una segunda y una tercera vez si quieres, y a la cuarta vez explica qué sucederá si no lo hace. Por ejemplo: cuando le has dicho que debe comer sus vegetales 3 veces ya y tu pequeño sigue negándose, dile que “si no quiere comerlos, no los tendrá que comer, pero tampoco tendrá postre”; si le has dicho tres veces ya que se aleje de la pantalla de la TV dile clara y de manera calma que “si vuelve a acercarse a corta distancia tendrás que apagar la TV”.

Usa advertencias que anticipen la consecuencia. Dile que apagarás la luz en 5 minutos para que vaya a dormir, dile que cuando termine ese capítulo de sus caricaturas favoritas irán a tomar el baño, o que en 10 minutos debe sentarse en la mesa a comer con la familia. Esto ayudará a crear la anticipación, y con poco tiempo evitará muchos berrinches.

Y luego, claro, está el paso más duro: cumplir con lo dicho. Retirar el plato y no darle su postre especial, apagar la TV o hacer lo que le dijiste que sucedería. Esto es una valiosa enseñanza sobre las consecuencias de sus elecciones. Es probable que debas soportar berrinches, enfados y llantos, pero tómalo con calma y con fuerza, pues con algunas veces que el pequeño vea que tu advertencia es real, comprenderá que ya no debe desobedecer.

"Entre los 2 y 3 años aparecen los berrinches, las mañas, y una de las frases que más desespera a las mamas: 'no quiero'."

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"Es fundamental que aprendas a controlar esta ira que nace cuando escuchamos ese 'no quiero' por tercera, cuarta o centésima vez."

Actúa con amor, siempre

Toda mamá conoce el significado de completo e incondicional amor, pero también conoce esa sensación interior de explotar en un grito y poner a sus hijos en penitencia, de frente al muro por algunos minutos. Está bien que lo sientas, es natural, pero no caigas en esa trampa fácil. Respira profundo, guarda la calma y, si en verdad sientes que ya no lo soportas, sólo deja a papá a cargo de la situación y sal de la habitación. Ve al jardín, a la tienda rápidamente, toma una ducha, haz lo que necesites por algunos minutos. Al volver ya no sentirás esa necesidad de explotar y evitarás los regaños y el conflicto, y además enseñarás a tu hijo una dura lección de vida de una manera amorosa: mamá está para apoyarlo, pero no para darle el gusto a cada momento.