Qué hacer cuando los niños descubren la verdad sobre Santa Claus

El pequeño ha crecido y ya no es fácil de engañar. Si ya descubrió la verdad sobre Santa Claus, aquí te contamos qué decirle luego de semejante revelación.

Mi hijo descubrió la verdad de Santa: ¿qué hago?

Qué hacer cuando los niños descubren la verdad sobre Santa Claus

Vaya momento ese en el que los niños nos miran directo a la cara y nos dicen, casi preguntando, que ya saben que Santa en verdad no existe. Es, quizás, el inicio del fin de la inocencia infantil, pues una vez que deja de ser real, pronto lo serán el hada de los dientes, los tres Reyes Magos y todos esos amigos fantásticos que los han acompañado durante sus primeros años. ¿Cómo reaccionar en estas situaciones?

“Mamá, ya se que Santa eres tú”

Es doloroso y en verdad penoso. Pero es una parte importante del desarrollo. Muchas mamás y papás optan por extender esta inocencia, montando números casi teatrales para que sus niños sigan creyendo en Santa durante muchos años. Pero en estos tiempos de demasiada información, y a decir verdad, con muy poco análisis, cada vez es más corta la edad en la que los pequeños observan que los presentes de Santa están envueltos con el papel que mamá compró unas semanas atrás, o que los carteles con los nombres llevan la caligrafía de papá, o que casa Santa que ven en el centro comercial, el supermercado y en todo sitio luce diferente al anterior.

Pero es parte del crecimiento, del desarrollo social y hasta cognitivo de tu pequeño o niña. A pesar de que los adultos muchas veces necesitamos creer en algo como Santa, para tener más fe y esperanza en los pequeños misterios de la vida. Pero lo cierto es que vivimos en un mundo en el que la magia existe, pero a menudo lejos nuestro. Cuando tu hijo descubre la verdad de Santa, no debes contradecirlo ni intentar prolongar esta fantasía, pues una vez que te lo exprese, ya lo habrá procesado y determinado muy bien en su mente.

Explicando la verdad sobre Santa Claus

Hay dos caminos por recorrer. Uno es el de contarle la verdad crudamente (aunque endulzada con palabras infantiles) sobre que Santa existió hace años atrás y que, por cuestiones de felicidad, los adultos decimos que aún existe para que los pequeños reciban más magia en la Navidad. Nada de los que estés diciendo será mentira: hubo un San Nicolás, y sí mentimos sobre su existencia actual para prolongar la inocencia y el disfrute.

Por otro lado, y ya que nunca es recomendable mentir a los pequeños (que pronto lo descubren y perdemos credibilidad a su parecer), puedes simplemente preguntarle qué piensa él o ella. “Mamá, ya se que Santa no existe” puede ser seguido por un “¿y cómo llegaste a esa conclusión?” o un “¿y piensas que en verdad es así?”. Deja que el niño se exprese, hazle las preguntas correctas, y permítele llegar a su propia conclusión (aunque algo guiada) de por qué hemos hecho prevalecer la mentira de su existencia.

Dile que los adultos lo hacemos porque queremos creer en esa magia, y toda la felicidad que nos ha dado el verlos creer en algo tan bello como Santa. Si tiene hermanos menores, pídele que no divulgue sus nuevos conocimientos, y que te ayude a crear la ilusión en la Navidad. Al sentirse parte de ello el pequeño aprenderá a integrarse al mundo adulto desde este punto de vista, en lugar de frustrarse por haber sido engañado y ya no tener nada en qué creer en esta fecha tan especial.

"Cuando tu hijo descubre la verdad de Santa, no debes contradecirlo ni intentar prolongar esta fantasía."

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"Cuando el niño descubre que Santa no existe, puedes simplemente preguntarle qué piensa sobre eso. Deja que se exprese."