Qué es y cómo tratar la conjuntivitis

¿Qué es la conjuntivitis y cómo se diagnostica?

Se trata de una inflamación de la "conjuntiva", que es el tejido incoloro y delgado que recubre el interior del párpado superior y la zona banca de los ojos. Puede darse en ambos o en sólo uno, aunque el contagio es lo más habitual. Esta inflamación hace que el ojo se vea abultado y que se hagan más visibles los vasos sanguíneos, dándole un tono rosado o rojizo.

La detección de la conjuntivitis es bastante sencilla: ojos (o sólo uno) inflamado, lagrimeante, de color rosado, con picazón y molestias, y la formación de gran cantidad de lagañas de color blanco, amarillentas o verdosas. También aparecen como síntomas el aumento a la sensibilidad de la luz y ardor en los ojos, e incluso sensación de raspado al pestañear. Por la mañana, es habitual que se hallen "pegados", cerrados por causa de las secreciones oculares nocturnas.

Tipos de conjuntivitis y sus causas

Hay tres tipos de conjuntivitis: la viral, la bacteriana y la alérgica o externa.

Conjuntivitis viral: Puede deberse a distintos tipos de virus, mayormente asociados a enfermedades o infecciones de las vías respiratorias superiores (como resfriados y males de garganta). Se propaga muy fácilmente, y sus síntomas empeoran entre el tercer y el quinto día de afección. Suele desaparecer por sí misma dentro de las dos semanas, y las molestias pueden aliviarse con curas caseras, como lavados con camomila o gotas recetadas por el oftalmólogo.

Conjuntivitis bacteriana: Es algo más leve, pudiendo durar 3 semanas o tan sólo 3 días. Suele desaparecer sin tratamiento, aunque las gotas oftalmológicas y los remedios caseros alivian mucho la inflamación y las molestias.

Conjuntivitis alérgica o externa: Al igual que la anterior, puede deberse a alérgenos ambientales habituales, o bien a la exposición a sustancias químicas, hongos, el uso de lentes de contacto, la falta de higiene en las manos, el uso de piscinas de natación contaminadas, el contacto con agua con cloro, o también por el humo y el polvillo del aire.

Prevención y tratamiento de la conjuntivitis

La prevención es lo mejor para evitar la conjuntivitis. Mantén una buena higiene en el rostro y también en las manos al tocar los ojos. Usa gafas de natación y antiparras cuando te expongas a peligros potenciales, y también gafas de sol en días muy brillantes. Usa máscaras protectoras al trabajar con elementos que desprendan residuos, gases, humos o polvillos, y asegúrate de cuidar de tus ojos e higienizarlos adecuadamente.

En cuanto a los tratamientos para la conjuntivitis, lo mejor es obtener una diagnosis apropiada por parte de un profesional de la salud ocular, para determinar el mejor curso de acción a partir de la causa de la conjuntivitis.

Como tratamiento casero, hasta tanto tengas el turno de la visita al médico, puedes higienizar la zona con un algodón embebido en una infusión de camomila (manzanilla) para aliviar la molestia y desinflamar la zona, sin volver a meter en el líquido el algodón ya usado. No apliques hielo en la zona, pues es peligroso, pero sí puedes enfriar los ojos con máscaras de relajación de gel frío.

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