¿Qué es la Asfixia Cognitiva?

Asfixia Cognitiva: Explicación y Síntomas

Se conoce como asfixia cognitiva a una condición, temporal o prolongada, que puede sufrir la mente consciente por una sobrecarga de actividad.

En nuestras culturas se ha priorizado, desde prácticamente el inicio de la humanidad, la lógica y el raciocinio como valores a exaltar, aquellos que diferencian a los líderes de quienes no sean meritorios de recuerdo alguno. Este pensamiento provoca una constante tensión en nuestra mente, acompañada de frustración, angustia, depresión, estrés y necesidad de superación. No es sorpresivo que, en poco tiempo, algunas mentes vean sus capacidades de carga superadas por las tensiones, y se provoque una asfixia cognitiva, el apagado de sus funciones, al menos por algún tiempo.

El cerebro cognitivo

Se denomina el “cerebro cognitivo” a un conjunto de funciones, más allá de una ubicación física en este órgano. Es el grupo de funciones encargado de regular las reacciones emocionales a partir de una comprensión racional. Vale decir: cuando nos enfrentamos a una situación desagradable, por ejemplo, el cerebro emocional respondería instantáneamente, pero es el cerebro cognitivo el que, con el tiempo, regula las emociones, suprimiendo las exageradas en la mayoría de los casos, y restando significación a las que considera inadecuadas según su lógica.

Interacción del cerebro cognitivo y el cerebro emocional. Síntomas de la asfixia cognitiva.

© Depositphotos.com/ViewApart

Imagen 1. La asfixia cognitiva nos separa de nuestras emociones, y quedamos funcionando sólo con “medio motor”.

De este modo, el cerebro cognitivo ayuda al cerebro emocional evitando cargas extremas, o emociones innecesarias para nuestro bienestar, como angustias, dolores y sufrimientos, o desbordes emocionales que puedan ponernos en peligro de algún modo. Esta es una función útil y beneficial para nuestro ser, siempre y cuando se mantenga un nivel saludable.

El problema está cuando el cerebro cognitivo se hace cargo de más situaciones de las que debería. Cuando, en su búsqueda por exaltar la lógica y el raciocinio para poder sobresalir y tomar notoriedad, nuestro ser más racional comienza a controlar demasiadas funciones pertenecientes al cerebro emocional, comenzamos naturalmente a reducir la intensidad (o la atención que se le prestaría) a las acciones emocionales normales. Las respuestas, antes instantáneas y urgentes, hoy comienzan a subestimarse, y se corta la eficiente comunicación entre lo cognitivo y las emociones. Es a eso que se le denomina la “asfixia emocional”.

¿Cómo nos afecta la asfixia cognitiva?

Quizás pienses que conoces a más de un gran ejecutivo que, en las horas del trabajo, tiene “apagadas” sus emociones, y eso le funciona bien en la vida. Pero la asfixia cognitiva no se trata de una elección, de una decisión que tomemos cada mañana de ser robots durante el trabajo, para luego volver a casa y poner las emociones a flor de piel. La asfixia cognitiva es, en cambio, una desconexión emocional en nuestra mente, un estado de apatía que, a diferencia de permitirte separar las emociones para actuar con lógica en el trabajo, sólo te deja incapacitado de tomar decisiones, de considerar todos los aspectos en tus análisis y mucho más.

Verás, los seres humanos somos un conglomerado de aspectos. Necesitamos de nuestro ser racional, lógico y frío para poder sobrevivir. Pero también necesitamos de nuestro ser emocional, sentimental y cálido, para disfrutar y experimentar. Cuando apagamos ese lado que propicia nuestro goce y nuestra relajación, estaríamos funcionando sólo con la mitad de un motor. Y ya lo habrás adivinado: si pones toda la carga en solo la mitad de tu motor, lo que sucede en la asfixia cognitiva avanzada, en poco tiempo la maquinaria se desbordará, y tendrá más de un problema para funcionar.

Señales de advertencia

Por otro lado, no se trata sólo de una sobrecarga mental. En la asfixia cognitiva también hay consecuencias físicas fáciles de evidenciar. Algunas de las más frecuentes son el estrés, trastornos gastrointestinales, fatiga crónica, reacciones de leves a severas en la piel (incluyendo acné) y en el cabello (incluyendo alopecia) y muchos más, entre los que destaca el mayor riesgo de enfermedad cardíaca y cardiovascular.

Necesitas presta atención a las sutiles señales que te da tu mente. La apatía puede ser un claro síntoma de los primeros pasos de la asfixia cognitiva que, a la larga, te impedirá disfrutar de otros planes de tu vida, y te pondrá a riesgo tanto física como mentalmente. Consulta con un especialista de la salud mental si notas que tú también puedes haberte puesto a riesgo de la asfixia cognitiva, para darle un rápido tratamiento.

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