¿Qué es el Estrés Postraumático?

Estrés Postraumático, Síntomas y Tratamiento

El estrés postraumático, o mejor dicho: el “Trastorno De Estrés Postraumático” (TEPT) es una condición bastante habitual en estos tiempos, a la que quedan expuestos quienes han atravesado situaciones de rigor, de alto estrés físico o emocional, incluyendo accidentes, catástrofes, tragedias, tensiones agudas y muchas más.

El término en sí explica bien la condición: es un desequilibrio emocional que se manifiesta después de experimentar una situación traumática.

¿Un término de moda?

El estrés postraumático es un término que se escucha repetido a voces en los medios de comunicación y en cada fuente de opinión luego de sucedidas catástrofes de gran trascendencia, como accidentes, el regreso de las tropas de las zonas de conflicto, huracanes, tsunamis, terremotos y muchas más, incluyendo uno o más episodios de violencia doméstica, un asalto, u otros hechos que sólo demoren unos pocos minutos: lo agudo es la intensidad de la experiencia, y no su magnitud ni duración.

Señales de sufrir un estres postraumatico. Cómo ayudar a una persona que sufre de estres postraumatico

© Depositphotos.com/monkeybusiness

Imagen 1. Este trastorno es habitual entre los soldados que regresan de las zonas de conflicto, aunque parezcan no presentar síntoma alguno.

No es una casualidad, sino una consecuencia: al atravesar situaciones de alta exigencia física y/o emocional, las personas pueden hallarse en un estado de shock en el que, por así decirlo, no están plenamente conscientes de las emociones actuales. Es muy habitual que las víctimas de una catástrofe, por ejemplo, sigan adelante con sus vidas y que los síntomas del estrés postraumático se evidencien días, semanas, meses e incluso años después. Esta es una condición seria que puede ser incapacitante, y que requiere atención temprana e incluso preventiva luego de atravesado el acontecimiento.

Síntomas del estrés postraumático

Los síntomas dependerán de cada persona y pueden presentarse también en diversas intensidades, desde leves malestares (como pesadillas) hasta severos episodios mentales y físicos (ataques de pánico, ansiedad, paranoia, problemas cardíacos, etc.). Entre los más habituales se encuentran:

  • ‘Flashbacks’ o recuerdos del evento
  • Aislamiento (el paciente intenta evitar las situaciones sociales)
  • Alucinaciones relacionadas a las personas o elementos del evento traumático
  • Amnesia selectiva (la persona parece no recordar el evento en lo absoluto)
  • Angustias emocionales: sentimientos de culpa, abandono, soledad u otras
  • Depresión y pérdida de interés (emocional, sexual, social, de diversos tipos)
  • Dificultad para concentrarse, deterioro cognitivo (temporal, mayormente)
  • Emociones intensas: desde el temor constante hasta ataques de ira
  • Pesadillas, dificultad para dormir o descansar, insomnio
  • Problemas cardíacos y respiratorios: taquicardia, palpitaciones, tensión en el pecho, falta de aliento, hiperventilación 
  • Salivación excesiva
  • Sudoración fría
  • Trastornos estomacales (náuseas, diarrea, constipación u otros)
  • En casos más severos también puede haber cambios de conducta, pensamientos de hacerse daño o hacer daño a otros, como incapacidad de hablar, conductas compulsivas (arrancarse el cabello, morderse las uñas, o actos reiterativos menos convencionales).

Tratamiento

Ya que es una condición de base emocional que se manifiesta en lo físico, los síntomas se distinguirán de una a otra persona. Incluso quienes resuelvan sus emociones a partir de la catástrofe o el hecho originario puede que ni siquiera experimenten estos síntomas.

En la mayoría de los casos el tratamiento comienza por una completa contención de la víctima, acompañada de atención médica y psicológica, en lo posible inmediatamente después de sucedido el evento, pero también en los días, meses y años posteriores.

A partir del análisis del profesional de salud mental, se dictaminará si se requiere de atención médica farmacológica, o si se necesita de terapia psicológica complementaria, ejercicios, meditación u otras formas de relajación mental: lo que sea más apropiado para cada caso particular.

Recuerda que esta condición puede desarrollarse en cualquier persona, de cualquier sexo, edad, condición social o financiera, raza o credo: todo ser emocional que atraviese situaciones estresantes, agudas y traumáticas necesita aplicar cuanto antes los tratamientos más adecuados; para evitar los síntomas del estrés postraumático no se debe perder ni un día de ayuda.

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