Cómo Proteger las Rosas en Invierno

Cómo Cuidar los Rosales en Invierno

Es muy importante aprender a cuidar las rosas en invierno, ya que las heladas fuertes y las quemaduras por hielo pueden producir enfermedades, evitando que luzcan con todo su esplendor en la época estival.

Los rosales son arbustos bellísimos que en su época de crecimiento, brotación y floración (dependiendo de la especie, puede extenderse desde la primavera y hasta bien entrado el invierno), gustan del sol radiante, del calor y del riego suficiente, no abundante.

Como cualquier otra especie vegetal, necesitan de un ciclo climático que les de un tiempo de crecimiento y esplendor, y un tiempo de reposo. Este momento es lo que a menudo se denomina “hibernación”: la savia se concentra en las nervaduras fundamentales y en las raíces de las plantas para evitar la congelación, recuperar nutrientes y volver a explotar su belleza cuando regrese en calor. Por eso, es necesario saber cómo cuidar las rosas y protegerlas del frío intenso, para que puedan cumplir su ciclo sin sufrir daños ni quedar propensas a enfermedades.

Consejos para cuidar los rosales en invierno. Cómo proteger las rosas del frío. Consejos para cuidar los rosales del frío

© Depositphotos.com/Nattesha

Imagen 1. Al dejar las últimas rosas en la planta se formarán escaramujos, señal para que el rosal comience a hibernar.

Consejos para cuidar las rosas en invierno

Cuando vaya terminando el otoño, antes de que la temperatura del ambiente y de la tierra bajen considerablemente, es necesario que comiences a preparar a tu rosal para la época fría. Una manera es dejar de podar y de nutrir tus rosales, aproximadamente a mediados del otoño. Esto inhibirá su desarrollo y, al no “necesitar” formar nuevas flores o tallos, pues aun los tiene en su cuerpo, podrá conservar mejor sus energías para el frío del invierno. Considera que el crecimiento dejará la savia más expuesta, permitiendo que estas nuevas partes se quemen y congelen, afectando a toda la planta.

Además, esto dejará las últimas rosas en el rosal, que se convertirán en escaramujos; es decir, perderán los pétalos y conformarán contenedores para sus semillas, lo que obliga a la planta a pensar que su labor biológica ya está cumplida por la temporada, favoreciendo la inminente hibernación.

Con respecto al riego, nunca dejes que el suelo se seque del todo. Considera que, aunque dormidas, las raíces siguen vivas en el invierno. Riega de un modo sólo suficiente, para que la tierra conserve siempre un poco de humedad. Agrega musgo, turba u otros elementos adecuados para cubrir la tierra directamente encima de las raíces, lo que favorecerá que se mantenga la humedad y también la temperatura del suelo, evitando las heladas. Sin embargo, controla este manto, pues los elementos orgánicos pueden quedar expuestos a la pudrición, y podrían contagiar a la planta. Recuerda también regar en las noches (y días) más fríos, para evitar a congelación del suelo.

Finalmente, ya preparado el rosal para el invierno, recuerda controlar la presencia de hongos e insectos que pudieran buscar refugio en ellos en la estación fría. Así, al regresar el calor, podrás acondicionar tus plantas y lucirlas en todo su esplendor, ahora que has aprendido a proteger los rosales en invierno para disfrutarlas en primavera y verano.

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