Propiedades de la naranja

Las bondades de la naranja

Seguro alguna vez escuchaste aquello de que para evitar los resfriados debes consumir naranjas. Y no es un dicho popular sin razón: las naranjas, además de dulces y deliciosas, son una enorme fuente de vitaminas del grupo C, lo que fortalece nuestras defensas, además de hidratarnos de un modo sabroso.

Pero ese no es su único aporte a nuestra salud. Conoce sus propiedades y aprende por qué ya no debes pasar un día más sin comer uno de estos pequeños milagros naturales.

Componentes de la naranja

Las naranjas que consumimos en casa son de la familia de las rutáceas, y cuyos nombres científicos son Citrus sinesis o Citrus aurantium. Con sólo 43 Kcalorías por cada 100 gramos, estas frutas son una manera genial de hidratarnos, pues el 52% de su composición es agua.

También son una fuente de minerales (cobre, potasio, calcio, manganeso, magnesio, hierro, sodio, zinc), fibras, proteínas, ácidos (málico, oxálico, cítrico, fólico, tartárico) y de vitaminas (de los grupos C, A, D, E, K y B –B1, B2, B3, B5, B6 y B9-), betacrotenos, luteína, flavonoides y aceites esenciales.

Propiedades y beneficios de las naranjas

Quizás su propiedad más conocida es la de reforzar nuestro sistema inmunológico, por sus aportes de Vitamina C. También es un poderoso anti infeccioso natural, desintoxicante del organismo, y antiescorbútico. Además, se trata de uno de los más reconocidos alimentos antioxidantes, que frena la acción de los radicales libres y previene el envejecimiento celular interno y externo, es decir: colabora a prevenir el envejecimiento de la piel y la formación de arrugas o líneas de expresión.

Su consumo logra prevenir las enfermedades degenerativas de la vista, como la pérdida de visión o el desarrollo de cataratas. Su aporte de flavonoides convierte a las naranjas en un buen anticoagulante de la sangre, y también se la ha relacionado en numerosos estudios como un alimento anticancerígeno. Por si fuera poco, es un laxante y diurético natural, que ayuda a prevenir el estreñimiento, nivela el ácido úrico elevado, ayuda a aliviar los síntomas de la gota y la formación de cálculos renales por oxalato de calcio, mientras que también previene la formación de várices y de hemorroides.

Además de fluidificar la sangre, la naranja protege los vasos capilares de la acumulación de grasas y de colesterol, lo que nos ayuda a evitar embolias y trombosis, mientras que baja la hipertensión arterial de manera natural.

Nuestros huesos y dientes la adoran, pues es un calcificante natural y un remineralizante que facilita su regeneración, previniendo enfermedades como la osteoporosis. Quienes conviven con hipertensión, obesidad y diabetes deben consumir naranjas a diario, pues alivia las condiciones que conducen al desarrollo de enfermedades cardiovasculares. Ayuda a vaciar la vesícula biliar, mejorando los procesos digestivos (incluyendo la digestión de las grasas), desinfecta y alcaliniza la orina, mientras que limpia y estimula las funciones del hígado y del páncreas.

La naranja es un poderoso antianémico y ayuda a la absorción del hierro de otros alimentos, mejorando los casos de debilidad muscular, esclerosis, raquitismo y tuberculosis. El insomnio, la debilidad nerviosa y otras condiciones de estrés también encuentran un enemigo en las naranjas, que también contrarrestan los síntomas de las alergias (quienes no sean alérgicos a ellas, claro) y del asma.

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