Un ahorro familiar logrado entre todos

Creando un presupuesto de ahorro familiar entre todos

En el ahorro doméstico, todos los involucrados deben ser partícipes de los logros, y también de los sacrificios. Así, el establecimiento de un presupuesto familiar necesita involucrar a todos.

Ya sea que se trate para una meta específica (tomar unas vacaciones, construir un nuevo cuarto en el hogar, lo que sea) o sin un propósito fijo, debemos establecer un monto. Hemos visto que, en el ahorro personal, el presupuesto puede calcularse según los ingresos. Por ejemplo, destinar el 10% del sueldo mensual sería lo ideal. En este caso no hay demasiadas diferencias: cada uno determinará sus “ingresos” (sueldos, mesadas, ganancias de trabajos de medio tiempo, lo que sea), y definirá el porcentaje que puede y quiere aportar al ahorro familiar cada mes.

En el caso de los niños sería difícil definir una cifra de contribución. Pero sí se puede, por ejemplo, determinar qué actividades sacrificarían y qué pasos pueden tomar para evitar gastos cotidianos. Se calcula este valor, y se lo anota en el presupuesto como una contribución más.

¿Qué sacrificios pueden hacer los niños para ahorrar?

Cuando hablamos de los sacrificios y recortes por hacer con los niños, es importante que no se trate de algo enorme y doloroso para los más pequeños. Si tus hijos gustan de tomar helados, no es necesario que se priven a posteridad de estas delicias. En cambio, diles que en lugar de un helado al salir de la escuela, podrán ir todos juntos una vez por semana y tomar un helado en el centro de la ciudad; si tus hijos gustan de comer comida chatarra, diles que de ahora en adelante podrán salir sólo una vez por mes (lo que también será sumamente beneficial para su salud).

Lo que no se debe evitar es cumplir con las actividades benéficas, cualquiera sea su gasto. La educación, la recreación y los deportes deben estar presentes en los niños. No es necesario cancelar la suscripción al club, pero sí puedes evitar comprar ropa deportiva nueva cada mes; no es necesario cancelar el costo de un instituto de aprendizaje, pero sí puedes minimizar el gasto de la compra de libros, cambiándolos por otros usados o rentándolos en la biblioteca pública.

Así, estos valores serán anotados como contribuciones del niño al ahorro familiar. Y, una vez alcanzada la meta, toda la familia sabrá que tuvo algo que ver en ello, sintiéndose satisfecha en completo, y aprendiendo desde temprana edad el valor del esfuerzo para lograr objetivos.

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